Nuestras grandes industrias metalúrgicas.- 1916
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La fábrica de Baracaldo en 1864.
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El hierro se
encuentra naturalmente mezclado, y es la forma más general en que lo suministra
la naturaleza, la de combinaciones con el oxígeno, siendo, pues, el proceso
lógico para obtener el hierro metálico del comercio el de la separación de este
oxígeno. Esto se consigue fácilmente poniendo en contacto los óxidos de
hierro con carbón, elevando la temperatura hasta cierto grado en que comienza el
oxígeno a disociarse del metal, combinándose al carbón que va oxigenándose. Tal
es en pocas palabras el procedimiento industrial de beneficio del hierro; la operación
se realiza modernamente según dos sistemas, practicándose la operación en unas
construcciones que se llaman convertidores o altos hornos, según cual de
aquellos dos sistemas se emplee.
España es uno de
los países en que existen en más abundancia minerales de hierro, sobre todo en la
provincia de Vizcaya, cuyos criaderos, muy especialmente el de Somorrostro,
eran conocidos en los tiempos más remotos, haciéndose ya mención de ellos en el
siglo 1 de la era cristiana.
El beneficio se
hacía hasta el siglo XV en ferrerías instaladas en los bosques, produciéndose
un hierro muy famoso, del que se surtía la mayor parle del mercado universal. A
mediados del siglo XV comenzaron a atribuirse virtudes especiales a las aguas de
algunos ríos, empleadas en el templado, trasladándose las ferrerías a las
orillas de aquellos ríos y arroyos, con el perfeccionamiento en las operaciones
de fabricación de utilizar en ellas la fuerza de los saltos de agua en
sustitución del trabajo á brazo.
El primer horno
alto levantado en España, lo fue en 1812, instalado en la ferrería de la casa
Heredia, en Málaga, pero en realidad la primera industria siderúrgica, en alta
escala, implantada en nuestro país con el procedimiento de beneficio en altos
hornos, fue la de los señores Ibarra y Compañía, en los que se trataban los
minerales de las minas que poseían en n Triano y Matamoros. Comenzó aquella
empresa por la Fábrica de “Nuestra Señora de la Merced”, en la provincia de
Santander. Luego instalaron, en 1854, la nueva fábrica llamada de “Nuestra
Señora del Carmen”, en Baracaldo, a ocho kilómetros de Bilbao, dejando reducida
la de Santander a la producción de lingote con carbón vegetal.
El desarrollo de la
industria siderúrgica se interrumpió con motivo de la guerra civil, pero, esto
no obstante, los señores Ibarra y Compañía perfeccionaron y acrecentaron
los medios de producción hasta llegar, en 1878, a tener empleados en sus
establecimientos unos setecientos cincuenta obreros, fabricándose 20.000
toneladas de lingote, 10.000 de hierros laminados y 500 de piezas fundidas,
contando con amplios cargaderos en Luchana, con un ramal para surtir a la
fábrica del “Carmen”, y un gran plano inclinado.
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Fábrica de Baracaldo.- Hornos de cok,
cuarta batería.
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Hacia 1880, merced
a las iniciativas de los señores Ibarra y Compañía, contaba la región con una extensa
red de ferrocarril minero, con doble vía, entre las minas y los embarcaderos de
Luchana. Entonces comenzó a desarrollarse el vasto proyecto de aquella Sociedad
de ampliar su fabricación, introduciendo el nuevo sistema de Bessemer, para
obtener aceros, con las indispensables instalaciones de hornos altos y trenes
potentes de laminación.
Para realizar tan vasta idea, era preciso
disponer de un gran capital, y a este objeto se constituyó, en 1882. por
iniciativa de la casa Ibarra, la Sociedad “Altos Hornos y fábricas de hierro y
acero, de Bilbao”, con un capital de 12.500.000 pesetas, repartido en 25.000
acciones, creándose otras 25.000 obligaciones al 3 por 100 amortizables en
cincuenta años, representativas de un valor nominal de otras 12.500.000 pesetas.
La importancia de
la nueva empresa decidió a la Compañía del ferrocarril de Bilbao a Portugalete
a construir la sección hasta el Desierto inaugurada en 1887, poniéndose luego
en comunicación con la cuenca minera de Ortuella.
Los elementos de
que disponía la Sociedad en 1900, consistían en tres baterías con 75 hornos de cok,
para producir 90.000 toneladas anuales, y tres hornos altos, de capacidad de
300 toneladas diarias de lingote, hallándose en construcción un cuarto horno, de
20 toneladas. Se laminaban hierros comerciales, viguetas grandes y pequeñas,
chapa y alambre. Los laminadores representaban una capacidad de fabricación de
400 toneladas diarias de carriles, equivalentes a trece kilómetros de longitud.
En sus talleres se construyeron máquinas de vapor de 600 caballos, locomotoras
para el servicio propio, puentes metálicos, etc.
El éxito industrial y financiero de esta empresa
estimuló a otro grupo capitalista a constituir otra Sociedad siderúrgica,
fundándose en 1882 la “Sociedad Anónima de Construcciones La Vizcaya”,
eligiendo para implantar la fábrica las marismas de Sestao, por su comunicación
directa con las minas propiedad de “The Bilbao River and Cantabrian Railway Cª
Ltd”.
Los elementos de
fabricación constituidos por tres hornos altos de 350 metros cúbicos cada uno,
contándose para la fabricación de acero con tres convertidores Robert y cuatro
Siemens Martín.
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La fábrica de Baracaldo en 1908
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La fabricación de
lingote alcanzó en 1900, la cifra de 97.000
toneladas.
Estas dos
sociedades, junto con la fabricación de hojalata de Beasain de la “Compañía
Iberia”, se fusionaron en 1902, constituyéndose en la “Sociedad Anónima Altos
Hornos de Vizcaya”, con un capital de 72.750.000 pesetas.
La fábrica de
Baracaldo cuenta en la actualidad con medios de transporte suficientes para el
aprovisionamiento de mineral por ferrocarril directo a las minas o fácil
transbordo por medio de vertederas automáticas. Los depósitos de mineral se
encuentran en sentido normal a los hornos altos, y los minerales se reciben por
una vía elevada, debajo de las cuales caben unas cuatro mil toneladas.
La descarga de
carbón que se recibe por vía marítima, se hace fácilmente contándose con un
transportador Temperley, capaz de una producción útil de 500 toneladas en la
tarea de doce horas, y por medio de él el carbón pasa automáticamente desde las
bodegas de los buques a la tolva de carga de los hornos.
Los muelles de
carga y descarga de primeras materias y productos acabados representan una longitud
de 300 metros y cuentan con siete grúas hidráulicas de 1.500 kilogramos de
potencia y un efecto útil cada una de 400 toneladas en 12 horas.
El movimiento anual
de estos muelles, representa un tráfico de 530.000 toneladas entre primeras
materias recibidas y productos terminados que se embarcan.
Las baterías de
hornos de cok, son cuatro. Las tres primeras constan de 25 retortas cada una y
la cokización del carbón se verifica en veintidós horas, teniendo cada horno
una capacidad de 5 toneladas. La cuarta batería, que es la más moderna, consta
de 32 retortas que cokizan en cuarenta horas, teniendo cada una la capacidad de
7 toneladas.
Todas las baterías
son de recuperación de subproductos, obteniéndose, entre éstos, alquitrán y aguas
amoniacales, además del gas extraído para calentar las retortas y hacer
funcionar cuatro máquinas de gas.
La producción anual de cok es de 120.000 toneladas, que se
conducen á los hornos altos por medio de un transportador aéreo.
Hay instalados
cuatro hornos altos, de un volumen cada
uno de 380 metros cúbicos y una capacidad del crisol de 40 toneladas de hierro.
La carga se
verifica por medio de carretillas de hierro de 750 kilogramos de cabida,
transportadas a brazo hasta la plataforma del montacargas. Este está movido por
una máquina de vapor de 100 caballos, contando los hornos 3 y 4 con sendos
aparatos de servicio y con uno común los dos primeros.
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Fábrica de Baracaldo. Hornos altos
números 3 y 4.
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El departamento
destinado a los convertidores Bessemer consiste en una gran nave de 1.600
metros cuadrados de superficie, a cuyo lado, y apoyada en vigas armadas, corre
una grúa volante de 30.000 kilogramos.
Los convertidores
están apoyados en grandes soportes de hierro y pueden describir alrededor de su
eje un movimiento de rotación en ambos sentidos, accionados por dos máquinas
reversibles de 300 caballos.
El hierro colado
procedente de los hornos altos pasa al mezclador y desde allí va el lingote,
todavía en estado líquido, en unos grandes calderos, hasta la plataforma de los
convertidores, donde los montacargas hidráulicos elevan los calderos hasta la boca
de los convertidores, vaciándose en ellos.
El procedimiento de
Bessemer para transformar el hierro en acero consiste en lanzar una corriente
de aire a través del lingote en estado líquido. El aire oxida los cuerpos
extraños y se obtiene el acero.
El aire que
necesita el proceso de los convertidores lo suministran dos máquinas soplantes
de 600 caballos cada una.
Los lingotes de
acero obtenidos pesan de 1.000 a 1.500 kilogramos cada uno, y de los
convertidores pasan a los hornos de recalentar.
Para la fabricación de aceros especiales hay dos hornos
Siemens Martín.
Existen inmediatas
al departamento de convertidores tres espaciosas naves, destinadas a los trenes
reversibles de laminación. En la nave Central se hallan las máquinas motrices
que mueven los trenes.
Cerca del taller de
Bessemer hay cuatro hornos de recalentar, capaz cada uno para 200 toneladas de lingote.
Para la laminación
de los hierros y aceros de sección pequeña, hay instalados otros seis trenes de
laminación.
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Fábrica de Sestao. Taller de fundición.
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Para producir el vapor que exigen todas las
necesidades de la industria existen 37 calderas, tipo Larscarline, y 4, sistema
Babcock & Wilcox.
Hay una central
eléctrica y de vapor, constituida aquélla por tres motores gemelos, de gas, que
mueven tres generatrices de corriente continua, de 220 kilowatios, que
suministran corriente a 50 electromotores distribuidos en diferentes puntos de
la fábrica. Un cuarto motor, de 100 caballos, acciona dos dinamos de 34
kilowatios cada una, para el servicio de alumbrado de la fábrica. El gas que
consumen los motores procede de los hornos altos. Constituyen la central de
vapor dos bombas hidráulicas de 400 caballos, que suministran la fuerza a 35
aparatos.
Análoga a la
fábrica de Baracaldo, a que se refiere la descripción anterior, es la de
Sestao, algo memoren capacidad, no juzgando oportuno repetir para ella detalles
que sólo habrían de diferenciarse, en general, en las cifras.
La importancia de
esta gran Empresa siderúrgica está demostrada por una producción, durante el
año anterior, de unas 816.000 toneladas, entre lingotes, hierros y aceros
diversos, cok y subproductos, que no sólo han cubierto casi la totalidad del
mercado nacional, sino que ha permitido una exportación que se eleva a una
cifra muy importante.
Publicado el 30 de Mayo de 1916 en
La Ilustración Española y Americana.
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