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miércoles, 1 de febrero de 2023

“Míster Nadie” ha muerto ahogado. - 1934

 

“Míster Nadie” ha muerto ahogado. -1934


En la tarde sombría del otoño ha entrado el barco en el Abra bilbaína. Va a escabullirse hacia la ría, bajo el portalón metálico del Puente Colgante, hermano del de Marsella y remedo de la torre parisiense que Eiffel erigió para la Exposición internacional años antes.

Quedan a un lado las “villas” alegres de Las Arenas, ahora batidas en sus cristales por la llovizna, antes plácidamente tendidas al sol; y al otro, las construcciones macizas, severas, de Portugalete, azotadas por el chubasco del Noroeste.

Entra el barco. Viene de Cardiff, de Glasgow, de Amberes, de New Castle, de Rotterdam, de Hamburgo, de Dantzig… No importa de dónde sean. Para el sencillo espectador del muelle, todos son ingleses, aunque sean alemanes, holandeses, polacos, belgas o lo que sea. Ingleses todos: los barcos, los tripulantes, los que nos llevan –o nos llevaban- el mineral de hierro y los que nos lo devuelven –o nos lo devolvían- convertido en maquinaria, alfileres u hojitas de afeitar.

Como el bilbaíno apenas matiza en estas cuestiones raciales, y ya hay amigo mío que cree que saliendo del puerto todo es América, a Inglaterra le hemos asignado, de siempre, toda la población “flotante” que entra por la ría, y al decir “flotante” se deja entender que entra flotando.

Enfilada la ría, los muelles ofrecen al barco la falsilla precisa para que, lentamente, precedido del práctico, vaya escribiendo el último renglón en la hoja de ruta, y la nave se adentra por ella, entre la floración de mástiles y chimeneas, guiada por la atracción irresistible de los campanarios.

Ya hay poco que hacer a bordo. Nada más que conservar la marcha justa hasta llegar al muelle de atraque. De modo que la gente sube a cubierta a ver el panorama y a comunicarse en voz baja lo que en voz alta no podría ser comunicado.

Ha quedado atrás la cara agria del mar, llena de las arrugas que le hace la ira incontenible y, por esta vez,  el monstruo ha sido vencido.

El suelo firme espera, y en el suelo firme, el amor movedizo y deleznable de las mujeres de alquiler, sirenas de baja estofa varadas en rincones apacibles, llenos de humo, de olor a vino y a humanidad sudorosa.

Aguardan en tierra unos brazos femeninos cansados de abrazar sin ganas, y otros labios pintarrajeados que beben sin sed, besan sin amor, mienten sin necesidad y blasfeman para presumir. Y el presentimiento de todo esto agolpa en la proa a los marinos, y la proa se llena de urgencias masculinas y de exclamaciones sonrojantes.


El Puente Giratorio, uno de los últimos baluartes del  anacrónico derecho de pontazgo, se abre reverenciosamente al barco que llega. Ha quedado atrás, envuelto en la gasa de la llovizna, todo el paisaje de la ribera, cuajado de recuerdos de guerras carlistas, ya la nave extranjera entra hasta el Arenal, hasta donde el tráfico marítimo acuchilla la población con su ir y venir de proas afiladas. Junto al muelle, recostado en un zócalo renegrido de gabarras sucias de carbón, queda a reposar la embarcación, mientras las grúas, con sus plumas ágiles y poderosas,  le hurgan en las entrañas de sus bodegas para robarles el secreto que traen de tierra extraña. Y antes que la noche llegue, el marino salta a tierra a vivir lo que ha había soñado en su angosta litera.

Estos marinos extranjeros, en cuanto saltan a tierra, son hombres al agua. Mejor dicho, al vino.

El vino es barato en nuestro país; inverosímilmente un alcohol con el que no reza la trágica sentencia de que “el  alcohol envenena lentamente”, pues el que envenena lentamente es el bueno. El malo es más rápido y expeditivo en sus efectos.

Estos hombres, guiados por su instinto, más certero que las indicaciones de un nomenclátor, hacen rumbo hacia donde quieren llegar. No hay brújula ni sextante que tan seguramente les haga recalar donde les espera el goce. A lo sumo, si antes de salir de los muelles han encontrado en las “tascas” próximas y pierden el timón en una marejadilla interior, solicitan una breve indicación del primer transeúnte que encuentran.

El dialogo es rápido, en el idioma universal de la mímica. El extranjero emplea una palabra rotunda, bestial, acaso la única que sabe en español, y la subraya con un ademán relativamente congruente, aunque sólo indica la acción de acostarse, y el transeúnte, que sabe que todos los caminos van a Roma, le señala con el índice la dirección que ha de seguir para ir indefectiblemente a parar más arriba de la calle San Francisco, donde hallará caricias de varios precios y alcohol de diversas graduaciones.

La calle de San Francisco es una calle de la Amargura para el nauta desembarcado. En ella hay una infinidad de tabernas y bares, y, por lo tanto, es una calle que, como la vida, hay que pasarla a tragos. El marino la recorre en zig-zag, trompicando de una acera a otra y de una a la otra tasca. Hasta que sus huesos, ajetreados por el viaje, reclaman reposo en un lecho de alquiler en el que yacer placenteramente.

La vida es corta y el viaje es largo. Uno no sabe en qué pliegue de las olas tendrá que dejar su cadáver consignado a los peces. Son muchos días de mar, colgado del mundo, comiendo pan duro y soñando con las delicias de la tierra firme, para que ahora se desdeñe la ocasión. Se apura el vaso y se apura el beso. Un día es un día y una noche es una noche. Son perogrulladas que el marino tiene muy en cuenta.

Luego viene el regreso al barco. Estos mozos rubios y renegridos vuelven al muelle encorvados bajo el peso del insomnio, bañados de optimismo y de alcohol, con la mente obnubilada y balbuceando una tonada impregnada en recuerdos de su rincón nativo. Rehúsan bruscamente ofrecimientos ya innecesarios de las busconas del muelle y se dirigen con paso incierto a su hogar flotante. Es suerte la de quienes, de tumbo en tumbo, equivocan el camino y van a caer, bajo el peso de su borrachera, en cualquier banco público. Porque a quienes no les ocurre este percance les queda la peor aventura.

Una borrachera normal duplica las imágenes en la mente del borracho. Pero si el borracho es uno de estos marinos, la borrachera no es normal, y ante sus ojos se multiplican los objetos. Y lo malo es que hay que pasar al barco. Y hay que pasar por una planchada angosta, de madera. Una planchada que al marino  se le hacen cuatro o cinco o equis planchadas.

-¡Qué amable el patrón!- deben balbucear en su lengua vernácula, un  poco adulterada por la trabazón que el vino pone a todos los idiomas. –Ha puesto cinco planchadas para que pase…

Y vienen las dudas, las perplejidades.

-¿Por cuál de ellas paso? ¡Pasaré por la de en medio!

El pie busca apoyo en el vacío. Un grito taladra la noche, y el cuerpo  de un marino borracho quiebra la lámina del agua.

Al día siguiente, o a los dos días, zarpa el barco, a encararse de nuevo con las iras y las calmas del mar. Lleva un hombre menos. ¡Bah, se habrá entretenido. Mañana hay que estar en Gijón y salir enseguida para Inglaterra. No es cosa de esperar a los que se entretienen. Estará detenido en la Comisaría, por alguna bronca, o le habrá retenido el calor de una mujer…

Al tercer día aparece un cadáver flotando en la ría frente a la Campa de los Ingleses. No se sabe quién es ni se pone mucho empeño en averiguarlo. Cualquiera. Mejor dicho, nadie. El Juzgado cumple su obligación levantando el cadáver. Y utilizando la pobre nomenclatura de la gente del muelle, define que es inglés. Aunque una madre y una novia le esperen vagamente en Holanda, en Alemania, en Polonia o en Bélgica.

El juzgado cumple su misión, y el enterrador del cementerio británico, la suya.

Sobre el cadáver del marino extranjero que pagó con su vida su última borrachera y su última noche de placer, una cruz cancela su vulgar historial de hombre anónimo.

“Míster Nadie” yace para siempre bajo los árboles del cementerio de Lujua, en un plácido rincón del valle de Asúa. Hoy, Día de Difuntos, nadie deposita una flor sobre la tierra en que reposa, nadie cuelga una corona en los brazos extendidos de su cruz, nadie derrama una lágrima sobre su recuerdo, ni nadie recita una oración por su alma. Nadie se acuerda del difunto “míster Nadie”, porque no hay quien suponga que él, victorioso de tantas tempestades en las que el mar se ponía en pie con toda su ira, fuese a morir en las apacibles aguas de la ría.


Y así fue. “Miste Nadie” murió ahogado más de trescientas veces en la ría de Bilbao. Más de trescientas cruces lo atestiguan en el cementerio británico.

Publicado por Benjamín Nuñez Bravo en la revista Crónica.


domingo, 12 de febrero de 2017

La ría de Bilbao.- 1988

La ría de Bilbao.- 1988


   Un foso entre dos mundos que une el puente de Rontegui.

Portugalete con los Altos Hornos al fondo.
   La ría de Bilbao ha sido tradicionalmente un profundo foso que ha dividido a la sociedad vasca en dos partes bien diferenciadas: en la margen derecha, el poder y el dinero –la aristocracia-, y en la izquierda, las fábricas y el trabajador asalariado –la orilla obrera-. El puente de Róntegui, inaugurado a principios de los ochentas, ha servido para salvar algunos de los obstáculos que suponía la ría, pero aún pervivirán por mucho tiempo las huellas de más de cien años de división.
   A comienzos de esta década, con la apertura del puente de Róntegui, la ría dejó de jugar, definitivamente, el papel de cordón sanitario que alguien le había adjudicado cien años atrás. La margen izquierda y la margen derecha estaban, por fin, comunicadas, y la ría no era ya frontera casi infranqueable entre dos mundos: el de las fábrica y quienes las trabajan, y el de aquéllos que las disfrutaban.

Espigón del puerto en la margen derecha
  Sin embargo, los resultados de todo un siglo de urbanismo de clase son prácticamente imborrables. En Neguri –la antigua milla de oro que las grandes familias del hierro y de las navieras se construyeron a la orilla del mar- apenas queda aristocracia, pero sus huecos los han llenado empresarios y altos ejecutivos.

   Getxo, en conjunto, sigue siendo territorio de clase alta y media alta, y allí recoge Hacienda las más altas declaraciones de renta. La margen izquierda, desde Santurce a Baracaldo, está habitada por clase baja y media baja.
   La población activa de Baracaldo, por ejemplo, apenas registra un 3 por 100 de titulados superiores. En Getxo son el 25 por 100. Casi el 60 por 100 de los trabajadores en activo de Baracaldo tienen tan sólo estudios primarios o ni siquiera eso. En Getxo, su proporción apenas supera el 20 por 100.

El muelle de hierro en Portugalete
   De Baracaldo se han ido en los últimos años familias enteras de obreros reconvertidos, que ha preferido regresar a su tierra de origen: Extremadura, Castilla o Galicia. De Getxo también ha huido mucha gente: primero, la flor y nata del dinero, espantada por el terrorismo, la crisis y el empuje creciente de los barrios obrero sobre su periferia; después, jóvenes profesionales que buscaban un futuro más halagüeño fuera del País Vasco.
   Pero los bajos de Getxo los cubren ahora rápidamente otros jóvenes profesionales. Los huecos en Baracaldo, en cambio, no se llenan. Aunque tampoco se notan demasiado, porque allí, al igual que en toda la margen izquierda, apenas cabe un alfiler.

Neguri, la antigua milla de oro de las 
grandes familias del hierro y las navieras
   Cerca de 265.00 personas se apiñan en Santurce, Portugalete, Sestao y Baracaldo. La población de la margen derecha –Getxo, Lejona y Erando- apenas llega a la mitad. El municipio más denso de la orilla derecha, Getxo, suma 6.700 habitantes por kilometro cuadrado. Portugalete, justo en frente, triplicó esa cifra.
   Cada año, cientos de parejas jóvenes saltan de una margen a otra; innecesario decir de cuál a cuál. Porque, en realidad, la especulación inmobiliaria hace casi tantos estragos en la margen izquierda como en la derecha; en Baracaldo no salen a la venta pisos de cuarenta millones –abundantes en cambio en Las Arenas-, pero pagar ocho millones por una vivienda corriente se ha convertido habitual en territorio fabril. Por poco más se puede encontrar un piso semejante en zonas más limpias y desahogadas de la otra orilla. 

Las "Orillas del Nervión",
un mundo entre dos clases.
   Y es que, a pesar de los esfuerzos desarrollados desde hace diez años por los ayuntamientos de la orilla obrera, hay cosas que tienen difícil remedio: la vida sigue siendo más suave en la margen derecha de la ría.











* * * * *


Publicado por María Teresa Santibañez en 1988

En la revista Tiempo


Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. (Vitoria-Gazteiz).

http://hdl.handle.net/10357/29066



sábado, 17 de diciembre de 2016

Altos Hornos de Vizcaya: Cien toneladas diarias de ácido al Nervión.- 1975

Altos Hornos de Vizcaya: Cien toneladas diarias de ácido al Nervión.- 1975


Vista aérea del cargadero de mineral de AHV.

   Cien toneladas de ácidos residuales procedentes de la línea de decapado son vertidas cada veinticuatro horas al río Nervión por una de las grandes empresas de nuestro país, legítimo orgullo de la Vizcaya industrial, Altos Hornos de Vizcaya, S.A. Con esta escalofriante cifra “colabora” la más antigua siderúrgica del país a la contaminación de los casi muertos cauces fluviales de la provincia. El dato, increíble, lo ofrece la propia fábrica en carta-circular que envió, ahora hace un año, a distintas empresas dedicadas al tratamiento de aguas, cuyo texto íntegro es el siguiente:


“Disolución procedente de nuestra línea de decapado.

   Señores:

   Como ustedes saben, dentro de nuestro proceso de fabricación disponemos de una línea de decapado por medio de ácido clorhídrico, cuya función estriba en la eliminación de la calamina  existente en la superficie de las bobinas laminadas en caliente.

   El subproducto obtenido en la reacción es una disolución de cloruro ferroso con una concentración de 330 gramos-litro y ácido clorhídrico a 2 por 100.

   Actualmente arrojamos al río unos 100 metros cúbicos por día de esta disolución y creemos, 
quizás pueda tener alguna aplicación en el tratamiento de aguas.

   Por consiguiente, les agradeceremos que nos informen si están interesados en adquirir dicho producto, o, en caso contrario, nos indicaran a qué tipo de empresas pudiera interesarle la compra del mismo.

   Quedamos a la espera de sus noticias y, entre tanto, nos es grato saludarles atentamente.”

   Si a una sociedad con las disponibilidades económicas de Altos Hornos – 29.414 millones de pesetas de ventas en el último ejercicio – no parece preocuparle demasiado la contaminación fluvial, no debe sorprendernos que en Vizcaya existan 494 empresas contaminantes de los ríos y de ellas solamente 25 dispongan de estación depuradora.

De la revista Muy Interesante.
A la espera de un decreto oficial.

   Hasta hace dos años, nada se había hecho por conocer primero y después controlar el verdadero estado de los 1.114 kilómetros que recorren los 17 ríos vizcaínos y sus afluentes. ICONA ha concluido ahora un importante trabajo en este sentido. Con métodos artesanales, doce guardas han ido, con su papel de tornasol, midiendo metro a metro todos los cauces. Una a una han quedado controladas todas las empresas y se ha levantado de cada río el correspondiente plano, comprobando que más de doscientos kilómetros, principalmente de los ríos Ibaizabal y Nervión son autenticas cloacas. Este estudio, primero que se realiza en nuestro país, ha sido entregado hace pocos días al Instituto Nacional para la Conservación de la naturaleza, de quien se espera de a la publicidad el resumen del trabajo para que, conociendo los índices peligrosos de la contaminación actual, se arbitren las medidas necesarias para combatirla. Camino para la solución puede ser un decreto-ley de la Presidencia del Gobierno análogo al que el 17 de mayo de 1973 establecía en la vecina provincia de Guipuzcoa los límites máximos admisibles de elementos contaminantes para sus ríos.

   De todas maneras, tampoco se confía mucho en que una nueva legislación sea la panacea a los problemas de la contaminación. Como ejemplo de leyes incumplidas, ahí están la Orden Ministerial de Obras Públicas del 4 de septiembre de 1959, que define el vertido de aguas residuales, complemento al Reglamento de Policía de Aguas y sus cauces, aprobado por dicho Ministerio en la fecha anterior del 14 de noviembre de 1958.

   No es problema de legislación, sino, más bien, de una coherente política estatal.

Desembocadura del río Cadagua en el río Nervión.
Conciencia ciudadana y ayudas de la Administración.

 En principio sería deseable una investigación exhaustiva para conocer el estado real de la contaminación y las soluciones abordables. Después, promover el diálogo empresa-administración pública para fijar topes máximos de contaminantes permisible. En este sentido, la Diputación Foral de Navarra puede considerarse pionera en nuestro país al crear un “Fondo de ayudas para inversiones anti-contaminación”, con subvenciones de hasta 25 por 100 de lo que inviertan las empresas para combatir la polución atmosférica de las aguas y del ambiente.

   Asimismo, es urgente la unificación de organismos de la Administración con autoridad sobre aguas, tanto de captación como de vertidos. Comisaría de Aguas, ICONA, Jefaturas Provinciales de Sanidad, Plan Nacional de Higiene y Seguridad en el Trabajo, Servicios de Aguas de los Ayuntamientos, Comisiones de Servicios Técnicos, Comisión Delegada del Medio Ambiente… son una muestra de organismos pertenecientes a distintos Ministerios con funciones paralelas, que es aconsejable aunar en un solo departamento.

   Sin embargo, los organismos por sí solos de nada sirven si no hay una inversión pública en el tratamiento de las aguas servidas y en plantas purificadoras de agua. En nuestro país tan sólo existe una empresa particular, instalada estratégicamente en la zona más industrial del país vasco donde una depuradora centralizada neutraliza a diario 260 toneladas de ácidos residuales de decapado, procedentes de medio centenar de empresas, alavesas, guipuzcoanas y vizcaínas y cuyos primeros resultados han sido haber limpiado totalmente la ría de Guernica. Puede ser el primer paso para una toma de conciencia general, si bien aún estamos muy lejos de alcanzar los niveles conseguidos en otras naciones, donde el mejor ejemplo puede ser el de Inglaterra, donde han logrado depurar el Támesis y que los peces lleguen a Londres después de doscientos años de ausencia.

El Nervión a su paso por Portugalete.
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Publicado en 1975 en la revista POSIBLE

Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. (Vitoria-Gazteiz).

http://hdl.handle.net/10357/30645



viernes, 9 de diciembre de 2016

El puente Palacio en la ría de Bilbao. - 1893

El puente Palacio en la ría de Bilbao. - 1893

   Este precioso puente, que sirve de lazo de unión a Las Arenas y Portugalete, ha revelado por lo bello, lo útil y lo nuevo un genio prepotente y de rica fantasía dentro de la industria moderna: el ingeniero D. Alberto de Palacio.


   Las extraordinarias condiciones de esta construcción, no sólo revelan ya al autor con un genio excepcional, sino que prueban, que aun entregado a las grandes lucubraciones de su espíritu, sabe sujetarse a las exigencias de las especulaciones económicas.

   El Sr. Palacio ha consagrado unos cuantos años a la realización de esta obra, en los cuales no le han faltado ciertamente sinsabores, y para que se realice de una manera cumplida, el que todo lo genial lleva consigo las amarguras de lo mediocre, acaso los mismos que con el tiempo estaban destinados a ser los que más directamente aprovechan su obra han sido causa de ellas. Es claro, es difícil que a un especulador le sepa bien que una obra, por muy original que sea y por muchas dificultades que se presenten en el camino de su realización, cueste 670.900 pesetas si está presupuesta en 500.000; pero es más fácil y muy agradable el recoger un ingreso del duplo de lo presupuesto y recibir felicitaciones y arcos de triunfo por el agradecimiento que los pueblos sienten.

   El viernes 28 del pasado julio se verificó el acto de la bendición é inauguración pública de esta gigantesca obra del genio y de la constancia del notable arquitecto e ingeniero D. M. Alberto de Palacio, habiendo tenido lugar en los días anteriores las pruebas particulares y oficiales con un resultado altamente satisfactorio por lo que respecta a la parte técnica de su ejecución.

   Esta grandiosa obra es un monumento de Vizcaya, a cuya importante industria minera y a la vida y movimiento de Bilbao en sus relaciones con Portugalete y Las Arenas ha prestado un inmenso servicio, asegurando un paso constante, rápido y seguro entre ambos pueblos de las dos opuestas orillas del Nervión, los cuales están unidos a la capital de Vizcaya por vías de comunicación rápidas y directas, dos ferrocarriles casi paralelos a la ría y dos tranvías que siguen la misma dirección a los dos lados de la misma.

   Hace algunos años, el Sr. Palacio se consagraba con una tenacidad singularísima a resolver el importante problema de establecer la comunicación y los medios de transporte entre los pueblos de la desembocadura de la ría, habiendo formulado varios proyectos, tales como el de un túnel por debajo de la ría, el de un puente giratorio, el de un puente fijo superior y el de una vía férrea apoyada, por la que circulaba un bastidor metálico con sus ruedas correspondientes, hasta que se fijó definitivamente en el que ahora acaba de inaugurarse y que consiste en cuatro torres, dos a cada lado del río, de 45 metros de altura, la mayor conocida en los de este sistema, y un tablero horizontal que va de unas a otras y en la que hay establecida una línea férrea de cuatro rieles de 8 metros de anchura total, sobre la cual circula un tren de rodillos acoplados que soportan la plataforma o carro transbordador, capaz para 150 o 200 personas y un carruaje cualquiera, que se transportan de uno a otro lado como por el aire, fuera del alcance de las olas y al nivel de los muelles de ambas orillas, en un minuto de tiempo, sirviéndose de ingenioso y fácil sistema de suspensión por medio de fuertes y resistentes cables cruzados, a fin de evitar los efectos de los vientos fuertes que pudieran producir oscilaciones peligrosas o molestas.

Vista superior del tablero.
   El movimiento es producido por una máquina de vapor situada en una de las torres, que mueve un cable sin fin; y como los movimientos de la plataforma son independientes del agua, va y vuelve de uno a otro lado con gran suavidad, sin cuidado de que haya tropiezo alguno con las embarcaciones que cruzan la ría.

   El embarque y el pasaje se verifican sin incomodidad alguna, como si fuera un carruaje de los más confortables, y no existe el temor de que un desperfecto interrumpa los viajes, porque están tomadas todas las medidas y precauciones necesarias para sustituir en brevísimo tiempo cualquier pieza u organismo que se deteriore.

   El carro transbordador puede soportar 30.000 kilogramos y en el pueden pasar sin inconveniente alguno caballerías, carruajes, vagones con carga y hasta locomotoras por medio de una rampa que permite el acceso al transbordador sin desenganchar y sin apearse los viajeros.

   El presupuesto total de la obra concluida del todo es de 670.900 pesetas, algo más de lo que se había calculado en un principio, lo cual es propio de todas las grandes empresas, y ha sido debido a inconvenientes surgidos en la ejecución de las obras; y el de los gastos anuales, entretenimiento y conservación serán de 10.950 pesetas, habiéndose calculado el producto líquido anual en 96.000 pesetas.

   En el curso de las obras no ha habido accidente ni desgracia alguna entre los obreros, y a pesar de ser una obra tan grandiosa, única en el mundo, todo cuanto se previó hace tres años, al proyectarla, se ha cumplido con exactitud matemática, sin el menor error de cálculo ni falsas maniobras, a pesar de que se conceptuaba por muchos como imposible y quimérica su realización por la dificultad aparente con tanto acierto vencida de evitar las oscilaciones, habiendo sido necesario para corroborar la opinión y las afirmaciones del Sr. Palacio respecto a este punto, pedir, su parecer al eminente ingeniero de París M. Brüll quien hizo por encargo de la Compañía del puente un notabilísimo trabajo de cálculos, con los que vino a demostrarse matemáticamente la posibilidad del proyecto y el brillante resultado que auguraba para el mismo, como se ha visto ahora. Dicho señor ingeniero resolvió también algunas diferencias de apreciación, de carácter puramente técnico, suscitadas entre el Sr. Palacio y el distinguido ingeniero constructor D. Fernando Arnadín, siendo su dictamen en esta cuestión una obra maestra suficiente a formar una reputación, si ya no la tuviera creada y bien cimentada en su larga y brillante carrera, de la que es testimonio el aprecio y estimación en que le tienen sus compañeros de la Sociedad de Ingenieros de Francia, de la que ha sido presidente.

Vista parcial del puente al colgar el transbordador.
   También merece especialísima mención el ingeniero constructor que con acierto singular y sin emplear andamio de ninguna clase ha montado los elevadísimos pilares de hierro del puente y el tablero horizontal, todo al aire, por medio de cables ingeniosos y pies derechos de madera de cuatro metros de longitud.

   En una palabra, esta es una obra de exactitud y precisión admirables; un puente rígido y en completo equilibrio, cuyos pilares tienen 62 metros de altura y 45 metros desde el tablero del puente hasta las aguas de la ría en la sobre pleamar equinoccial, siendo la flecha actual del tablero 0m,20 en sentido no horizontal y 160m de luz total de eje a eje de pilares.

   El motor es una máquina de vapor de dos cilindros de alta presión y de marcha continua, que mueve un árbol, el cual transmite la fuerza por fricción, comunicando el movimiento hacia atrás o hacia adelante o permaneciendo, a voluntad, en reposo. Su potencia es de 25 caballos, pudiendo desarrollar 35, pero no son necesarios más que de 6 a 8 para la marcha ordinaria, y la velocidad del transbordador, que es de cero al empezar y al terminar el viaje, alcanza hasta 3 metros por segundo, siendo nula la oscilación aun con el viento más fuerte.

   Este puente, que hace honor al talento y a la iniciativa de su inventor D. Alberto Palacio, producirá, a no dudarlo, inmensos beneficios al comercio y a la industria y a las relaciones de toda clase entre los pueblos de las dos orillas del Nervión y al de Bilbao, por la rapidez, comodidad y seguridad del transporte, toda vez que puede pasar diariamente de 8 a 10.000 viajeros sin contar las mercancías, ganados y vehículos de toda especie, lo que autoriza a asegurar que el movimiento y el tráfico actuales entre ambas márgenes del Nervión ha de triplicarse o cuadruplicarse.

   Antes de terminar este artículo, reproduciremos algo de lo que acerca de este puente dice el importante periódico L’ Ilustration, de París:

“Generalmente la travesía de las desembocaduras o entradas de puertos análogos, se verifica por medio de puentes giratorios o levadizos o corredizos, que tienen múltiples inconvenientes, puesto que cuando están abiertos interrumpen la circulación: además exigen potentes máquinas para maniobrar sus masas, y finalmente sólo sirven para cruzar distancias relativamente cortas.”

“El puente transbordador, que ninguno de estos inconvenientes ofrece, es digno por ello de admiración y recuerda por su originalidad las atrevidas construcciones que parecían ser especialidad exclusiva de los ingenieros norteamericanos.”

   Estos conceptos, vertidos por un francés, son el mejor elogio de la obra del Sr. Palacio, pues sabido es cuan parcos en alabanzas son nuestros vecinos cuando de algún español se trata.

Conjunto del puente, visto desde la iglesia de Portugalete. 
   Las fotografías que reproducimos nos han sido remitidas por D. Antonio Berdegué, de Bilbao, a quien damos nuestras más expresivas gracias por su atención.


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Publicado el 28 de Agosto de 1893 en

La Ilustración Artística.


viernes, 14 de octubre de 2016

Los últimos proyectos del Sr. Churruca.- 1908

Los últimos proyectos del Sr. Churruca.- 1908

COSTA DE PORTUGALETE Y SANTURCE
Tomada de la memoria del año 1908

   Después del año 1905, ante la necesidad ya sentida de preparar el puerto exterior para las futuras necesidades del comercio, dotándole de muelles de atraque construidos en agua profunda donde puedan atracar los mayores trasatlánticos y en comunicación con las líneas férreas de la península, se aprobó por Real Orden de 14 de Marzo de 1906 el proyecto que con tal objeto había formulado y cuyas obras fueron adjudicadas mediante pública subasta por Real Orden de 14 de Julio de 1906. Pocos meses antes, en 31 de Marzo de 1906, se había también adjudicado la construcción de una dársena para embarcaciones menores al abrigo del contra muelle, y en 14 de Marzo de 1907 se adjudicó el desmonte de las rocas que estrechan el cauce navegable de la ría en 830 metros de longitud cerca de Bilbao, de donde habrá que extraer cerca de 80.000 metros cúbicos hasta la profundidad de 5 metros debajo de bajamar equinoccial, y por último, por Real Orden de 3 de Septiembre de 1907 se adjudicaron las obras de ensanche y regularización de la ría en Zorroza que comprende 1.150 metros de longitud del cauce con arreglo al proyecto aprobado por Real Orden de 6 de Mayo de 1907.

Dársena para embarcacio­nes menores al abrigo del contramuelle.

   Esta dársena, situada dentro del puerto exterior, al abrigo del contra­muelle y en el ángulo que ésta forma con el muro de contención de su ca­mino de acceso, fue proyectada en cumplimiento de lo dispuesto por la Dirección General de Obras Públicas en 10 de Octubre de 1903, con el fin de sustituir al pequeño puerto de Algorta para abrigo de sus lanchas de pesca, el que por hallarse fuera de los diques de abrigo del puerto exterior, tiene muy malas condiciones, tanto para la entrada como para la estancia de las lanchas en épocas de temporales.

DETALLES DE CONSTRUCCIÓN DEL MUELLE DE ATRAQUE
   Aprobado el proyecto por Real Orden de 12 de Mayo de 1905, y anun­ciada la subasta de sus obras, fueron adjudicadas por Real Orden de 31 de Marzo de 1906 al mejor postor D. Francisco de Bustinza en la cantidad de 317.600 pesetas.

   El abrigo que el contramuelle proporciona, es por si sólo suficiente para las lanchas, con tiempos foráneos, pero no sucede lo propio cuando reinan fuertes vientos de la banda del Sur, que descendiendo con violencia de las montañas próximas al puerto, levantan en él un maretón superficial, que si bien es insignificante para los vapores que lo frecuentan, no sucede lo propio con respecto a las lanchas, que por su poco calado están sujetas a fuertes balances con peligro de anegarse. Por tal razón era de necesidad construir una dársena especial para esta clase de embarcaciones, con tanto más motivo, cuanto que además de las que proceden de Algorta suele haber, en el puerto exterior, numerosas embarcaciones de recreo que necesitan albergarse durante los malos tiempos.

   La dársena proyectada y en construcción para tal objeto, está formada, por un muelle de abrigo exterior que arrancando del contra muelle avanza en 200 metros de extensión próximamente, paralelo al camino de acceso del contra muelle, y de muelles interiores para atraque con rampas espaciosas para varar y carenar las embarcaciones, según se describe en la Memoria correspondiente al año 1906. La anchura interior que entre los paramentos tiene la dársena es de 50 metros próximamente.

   Al finalizar el año 1907 estaban casi terminados los muros de los mue­lles interiores y de las rampas contiguas, quedando para ultimar estas obras, los pedraplenes ó terraplenes correspondientes, los adoquinados y algunas obras accesorias. Respecto al muelle de abrigo exterior estaba construida en aquella fecha toda su cimentación hecha con sacos de hor­migón, sobre los cuales, previo enrase con una tongada de hormigón, se estaban construyendo los muros que forman dicho muelle.

DETALLES DE CONSTRUCCION DEL MUELLE DE ATRAQUE
   Durante el año 1908, han quedado ultimadas todas las obras de los mue­lles exterior e interior, rampas, escalinatas, adoquinado, amarraderos y demás detalles, pero quedaba por terminar el desmonte interior del fondo. Es de notar, que el espacio donde esta dársena se construye tiene fondo de roca, que en su mayor parte se descubre a bajamar, lo cual si bien facilitaba mucho la cimentación de las obras, tenía el inconveniente de necesitar el desmonte de la superficie interior; pero como la profundidad proyectada para que estén siempre a flote las pequeñas embarcaciones que allí puedan albergarse es de 1,50 metros respecto a bajamar equinoccial, el volumen de rocas que habrá que desmontar no es de gran importancia. Para efectuar ese desmonte encargaron los contratistas de Escocia la construcción de un aparato quebrantarrocas, que han montado sobre una embarcación hecha expresamente para el objeto y que no pudo empezar a funcionar hasta el mes de Julio último, por haber llegado con retraso el aparato expresado; y como el plazo para la terminación de las obras expiró el 4 de Octubre último, solicitaron oportunamente la concesión de una prórroga de seis meses, que les ha sido concedida por Real Orden de 10 de Diciembre del corriente año.

DÁRSENA PARA EMBARCACIONES MENORES
AL ABRIGO DEL CONTRAMUELLE
Muelle de atraque y zona de acceso en el puerto ex­terior.

   Según dijimos en los dos Memorias anteriores, el día 6 de Septiembre de 1906 se verificó en solemne ceremonia de colocación por SS. MM. del primer bloque del muelle de atraque del puerto exterior, que fue bautizado con el nombre de "Reina Victoria Eugenia", siendo de observar que la cons­trucción de estas obras y las de acceso correspondientes, habían sido adju­dicadas por Real Orden de 14 de Julio de aquel año a D. José Uribasterra en la cantidad de 5.290.000 pesetas.


   En el proyecto respectivo se dividen estas obras en dos secciones a saber: la primera que tiene 1.215 metros de longitud, comprende la zona de acceso desde la playa de Portugalete hasta la punta de La Llana, pasando por delante de Santurce, y la construcción de una dársena para las lanchas de pesca de este pueblo en sustitución de la anterior que iba a terraplenarse; y la segunda que abarca la continuación de las obras de acceso desde la punta expresada hasta el origen del muelle de atraque, con un desarrollo de 600 metros próximamente, y la construcción del expresado muelle que ha de tener 640 metros de longitud, emplazado en profundidades, que en su mayor parte tienen 10 metros respecto al nivel de bajamar equinoccial, para  que puedan atracar a él los buques de mayor calado. Este muelle con su zona de servicio de 200 metros de amplitud próximamente constituye la parte fundamental del proyecto, debiendo advertirse que en él se señalaba la prolongación que pudiera hacerse más adelante, si las necesidades futuras lo exigieran, hasta obtener una línea total de muelle de 1.250 metros, sin contar el espacio de 95 metros que se destinaban para el frente del dique seco, que allí se proponía, por si las necesidades futuras lo exigieran.

MURO DE LA ZONA DE ACCESO AL MUELLE
 DE ATRAQUE EN CONSTRUCCIÓN
   Como la construcción del muelle de atraque, requería la adquisición de elementos auxiliares de gran importancia, se consignó en el pliego de con­diciones, que los trabajos debían empezar por los de la primera sección, sin perjuicio de ir preparando los expresados elementos auxiliares para la cons­trucción de la segunda, y en tal concepto, se empezaron aquéllos en la segunda mitad del año 1906, construyéndose hasta finalizar el año 1907 un trozo de muro muelle de 480 metros de longitud elevado en toda su altura, otro de 185 metros elevado a diversas alturas y la cimentación de los 550 metros lineales restantes hasta la punta de La Llana. También se construyó, durante el año 1907, gran parte de la cimentación de los muelles y rampas que constituyen la dársena de lanchas de Santurce, donde hubo sitios en que dicha cimentación, hecha con sacos de hormigón, llegó a seis metros de profundidad respecto a bajamar equinoccial.

   Además de estos trabajos, que consignamos en la Memoria anterior, dimos también cuenta en ella de los elementos auxiliares que los contra­tistas habían organizado o adquirido, durante el año 1907, para la construc­ción de las obras de la 2.ª sección, y que consistían: 1.º en el taller de blo­ques, donde hasta el final de dicho año se habían fabricado 12.139 metros cúbicos; 2.0 un acopio de piedra machacada de 23.348 metros cúbicos para la fabricación de aquéllos; 3.0 una gran campana de buzo montada sobre dos embarcaciones para la construcción en seco, por medio del aire com­primido, de la cimentación del muelle de atraque y que describimos en la expresada Memoria; 4.0 la cabria flotante de 100 toneladas de potencia que para asiento de los bloques de 50 metros cúbicos del muelle habían mandado construir los contratistas a "La Maquinista Terrestre y Marítima de Barce­lona", donde también se construyó la campana de buzo expresada, y 5.° dos remolcadores, varias gabarras para transporte de bloques, cuatro grúas de cantera y otros elementos auxiliares.

DÁRSENA DE SANTURCE Y OBRAS DE ACCESO AL MUELLE DE ATRAQUE
   Durante el año 1908 continuó la construcción de los muros de la 1.ª sección y de los muelles de la dársena de Santurce comprendidos en la misma, quedando unos y otros terminados en su parte esencial al finalizar el año, pero no así los terraplenes que han de ocupar el espacio comprendido entre aquellos muros y la costa, que los contratistas se proponen efectuar cuando adquieran el material de dragas y elevadores que para tal objeto y para los grandes terraplenes de la 2.ª sección han de instalar.

   En cuanto a las obras de la 2.ª sección, emprendieron los contratistas, con auxilio de la campana de buzo, la construcción del macizo de cimenta­ción extrayendo previamente la capa de aluviones que cubre la roca del subsuelo en un espesor medio que excede de un metro, trabajos qué que­daron interrumpidos en 31 de Agosto a consecuencia de una importante avería ocurrida en la campana, que no habiendo sido reparada hasta la entrada del invierno, se creyó prudente suspender estos trabajos hasta la primavera próxima, dejando construido en mayor o menor altura 220 metros lineales de la base de cimentación expresada como se consigna en el plano que se acompaña.


   Los contratistas han concluido de montar la grúa flotante de 100 tone­ladas de potencia, con la cual procederán en la próxima campaña a colocar en obra los grandes bloques ya fabricados en el taller para la construcción del cuerpo del gran muro que ha de constituir el muelle de atraque.

Desmonte de rocas en el cauce de la ría entre la vuelta de La Salve y el corte de Deusto.

   En la Memoria última, se incluyó el plano y perfiles de esta obra que, según el presupuesto aprobado, comprende el desmonte de 78.388 metros cúbicos de roca hasta la profundidad de 5 metros debajo de bajamar equi­noccial, para ensanche del cauce navegable en 830 metros de longitud.

GRÚA FLOTANTE DE 100 T. QUE SE EMPLEA EN 
LA CONSTRUCCIÓN DEL MUELLE DE ATRAQUE

   La subasta de estas obras fue adjudicada por Real Orden de 14 de Marzo de 1907 a D. José de Uribasterra en la cantidad de 1.375.676 pesetas y 90 céntimos.

   Las rocas de que se trata avanzan hacia el cauce, desde el pie del mue­lle de encauzamiento de la margen derecha, estrechando de tal modo su parte navegable en bajamar, que queda reducido a unos 30 metros próxima­mente en algunos puntos, siendo así, que la amplitud del cauce entre los muelles que limitan aquella parte de la ría, próxima a Bilbao, es de 80 metros próximamente.

   Para efectuar el desmonte expresado, estableció el contratista durante el verano de 1907 un aparato quebrantarrocas montado sobre una embarca­ción, que según dijimos en la Memoria anterior, desmontó hasta finalizar aquel año un volumen aproximado de 2.200 metros cúbicos, de los cuales llevaba extraídos 761 metros cúbicos, mediante un excavador análogo a los llamados Priestman.

   Estos trabajos han continuado sin interrupción durante todo el año 1908, pero como uno sólo de los expresados excavadores no era suficiente para extraer los detritus que el quebrantarrocas produce, el contratista ha adquirido y montado en la misma embarcación que el anterior otro excava­dor y aún así no dan abasto a la extracción de los productos del desmonte, a causa de que por lo general las garras de los excavadores recogen volú­menes de roca relativamente pequeños, debido principalmente a las dife­rencias de tamaño de aquéllos.

Ensanche y regulariza­ción de la ría en Zorroza.

Comprende esta obra el ensanche y regularización de un trozo de ría de 1.150 metros de longitud, donde hay puntos en que el cauce sólo tiene 60 metros de anchura con una curva de 225 metros de radio en su margen derecha que dificulta bastante la navegación, la que se trata de sustituir con otra de 700 metros de radio ensanchando además el cauce hasta 100 metros.

   El proyecto correspondiente fue aprobado por Real Orden de 6 de Mayo de 1907 y la subasta de las obras se efectuó el día 30 de Julio del mismo año, en virtud de lo cual, por Real Orden de 3 de Septiembre, se adjudica­ron al mejor postor D. Francisco de Bustinza en la cantidad de 1.323.000 pesetas, donde no se comprenden los dragados que se llevaran a cabo por la Junta con su material de limpia.

CAMPANA DE BUZO QUE SE EMPLEA EN 
LA CIMENTACIÓN DEL MUELLE DE ATRAQUE
   Como la ejecución de estas obras requería la expropiación de importantes superficies de terreno en ambas márgenes de la ría, se procedió seguidamente a la formación del expediente oportuno con arreglo a los trámites señalados en la Ley y en el Reglamento para su ejecución. Este expediente no ha podido ultimarse durante el año 1908, por lo cual el con­tratista no ha dado principio a los trabajos.

   Al terminar esta mi última Memoria, (Por habérseme concedido, por Real Decreto de 24 de Diciembre, la jubilación que soli­cité al cumplir la edad reglamentaria, ceso hoy día 31 de Diciembre en el desempeño del cargo que he ocupado desde el mes de Noviembre de 1877, sustituyéndome el distinguido Ingeniero D. Valentín de Gorbeña y Ayarragaray.) séame permitida la siguiente observación:

   En el Apéndice que con el titulo de Antecedentes históricos de las obras de encauzamiento de la ría de Bilbao se publicó en la Memoria de 1880 a 1881, después de consignar cuantos datos pude reunir al examinar los archivos desde el reinado de los Reyes Católicos, y dar cuenta, asimismo, del deplo­rable estado en que se hallaban la ría y barra para la navegación, y de los proyectos que habíamos ya formulado para su mejora, concluimos diciendo:

   “Tales son las noticias principales que de las obras de este puerto hemos podido recoger en el curso de nuestros estudios. La Divina Provi­dencia que tan pródiga ha sido en las cercanas montañas preste su pode­roso auxilio a la Junta del puerto a fin de que pronto veamos a éste digno de la riqueza minera de aquéllas y del espíritu emprendedor de la Invicta Villa.”

   Y al contemplar ahora realizadas estas generales aspiraciones con las obras ejecutadas para mejora de la ría y barra y creación del puerto exte­rior, y puestas también en marcha las complementarias que principalmente se necesitan y que en esta Memoria se describen, cumple a mi deber dar gracias a Dios por los resultados obtenidos y por haber podido contribuir en mi modesta esfera, a la mejora de este puerto y a la prosperidad de Bilbao y de la comarca que la ría atraviesa. Su comercio, minería y navieros han proporcionado los principales recursos para llevar a cabo las obras, a las que han contribuido también el Estado, Diputación de Vizcaya y Ayuntamiento de Bilbao, haciéndose todos acreedores a la pública gratitud, como la merece también la Junta de Obras del Puerto por el celo que siem­pre ha desplegado; debiendo consignar por último, un recuerdo a todas las empresas y obreros que han trabajado en la realización de las obras y una cariñosa despedida a todos los empleados de los diferentes servicios de la Junta de Obras que han cooperado eficazmente al mismo fin.




Publicado en Bilbao el 15 de Enero de 1906.

Por Evaristo Churruca.



Director facultativo de las obras del puerto de Bilbao. 1877 - 1908