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sábado, 28 de enero de 2017

Babcock a la deriva.- 1978

Babcock a la deriva.- 1978


   “Se trata de recuperar el tiempo perdido. Estamos como al principio, a la búsqueda de un marco para la negociación”.

www.elpais.com
   Estas palabras de un trabajador de Babcock Wilcox, miembro de la comisión de representantes que intenta ante la Administración una solución a la crisis de la empresa, resumen el estado general: suspensión de pagos, abandono absoluto por parte de la gerencia, movilizaciones de los obreros y presiones para que se produzca una intervención del Gobierno.

   La pasada semana, mientras en Sestao 5.000 trabajadores de Babcock Wilcox iniciaban una ocupación progresiva de la factoría en apoyo de la incautación, seis miembros de su comité de representantes negociaban en Madrid una salida para la crisis. El cierre de Babcock Wilcox podría representar el paro para 20.000 trabajadores de Vizcaya, que dependen directa o indirectamente de ella.

   En el Ministerio de Industria, el nuevo titular, Agustín Rodríguez de Sahagún, informaba a los trabajadores que no habrá incautación de Babcock Wilcox porque el INI ya no va a ser un hospital de empresas privadas. El ministro de industria opina que en el presente modelo de economía social de mercado no encajan este tipo de intervenciones. Sin embargo, Rodríguez de Sahagún formuló una propuesta: la formación de un equipo de cinco profesionales –uno de ellos representante directo de los trabajadores- que trate de articular un proyecto satisfactorio para las tres partes: obreros, accionistas y acreedores. Habrá de contar para ello con la participación de nuevos socios, financieros y de gestión y recibirá todos los beneplácito, y necesariamente los créditos, de la Administración.

Agustín Rodríguez Sahagún
   A cambio de ello, los accionistas verán mermado su capital social, los acreedores tendrán que renunciar a una parte de sus derechos y los trabajadores habrán de pactar una serie de compromisos previos: aceptación de la reestructuración de plantillas y topes salariales, entre otros.

   Para el ministro, la propuesta es un hallazgo que puede hacer de Babcock Wilcox el prototipo de retorno al punto de partida que les coloca de nuevo al comienzo de las negociaciones. Las indecisiones y las diferencias en el equipo económico del Gobierno han hecho perder un tiempo precioso. Mientras, el Juzgado ha hecho ya pública la suspensión de pagos de Babcock Wilcox y el abandono ha producido daños difícilmente reparables.

Historia reciente

   La publicación de la suspensión de pagos coincidió con las gestiones realizadas en Madrid por la comisión de trabajadores. Precisamente, la comisión había conseguido entrevistarse ese día –después de muchas dilaciones y demoras- con el entonces ministro de Economía, Fuentes Quintana, y un grupo de parlamentarios vascos, en representación de los trabajadores, conversó igualmente con el entonces ministro de Industria, Alberto Oliart. Esa misma noche, los dos interlocutores miembros del Gobierno dejaban de pertenecer a él. Como no hay dos sin tres, también el ministro de Trabajo, con quien la comisión de Babcock había tratado problemas de reducción de jornada y otros asuntos laborales, era igualmente cesado en la crisis ministerial. De este modo y vistas las circunstancias, la comisión de trabajadores de Babcock Wilcox se veía obligada –Fuentes Quintana dimitido; cesados Oliart y Jiménez de Parga- a partir de cero.

   Situada en un núcleo de fuerte conflictividad laboral –la margen izquierda de la ría de Bilbao-. Enmarcada en un ámbito de crisis (Echevarría, Altos Hornos, Aurrerá, etcétera), la Babcock Wilcox produce bienes de equipo y proporciona trabajo a 5.500 personas directamente. Su industria auxiliar da empleo a otras 1.500, aproximadamente. Es decir, que la paralización de actividades ocasionaría la pérdida del puesto de trabajo a más de 20.000 personas en una región, Vizcaya, donde, según datos de la Delegación de trabajo, se presentan en los últimos meses dos expedientes de crisis por día.

   Esto en el terreno laboral. En cuanto a la utilización industrial de la producción, los bienes de equipo fabricados por Babcock Wilcox están destinados, fundamentalmente, a las centrales nucleares. En estos momentos, y debido a la deficiente gestión empresarial, que se remonta a varios años atrás, la cartera de pedidos está prácticamente a cero. Sin embargo, la compra de bienes de equipo es necesaria al desarrollo industrial, y si la actividad de Babcock Wilcox cesa habrá que recurrir a la importación.

www.hiru.eus
¿Cómo ha podido ocurrir?
   La primera pregunta que surge cuando se toma contacto con el problema de Babcock es: ¿Cómo se ha podido llegar, partiendo de un pasado reciente de beneficios, a la situación actual? El comité de trabajadores explica así las fases de la crisis: “La situación financiera se vino deteriorando desde 1972. La dirección, sin querer hacer frente a esta realidad, se limitaba a poner parches eficaces tan sólo en el momento. La mayoría de las veces, los ejercicios de cada año no reflejaban la verdadera situación de la empresa”.

   “A los problemas financieros se añadieron –continúan los trabajadores- tres factores decisivos: una política comercial de desastre, la falta de planificación como no fuera a plazo inmediato y la aguda descapitalización. Se perdieron mercados como los de locomotoras y calderas, por ejemplo y nadie hizo nada por impedirlo. Por no sabemos qué razones, la atención se centró en el mercado de las centrales nucleares. En cuanto a la situación financiera, Babcock Wilcox tiene un capital social de 1.000 millones, inferior incluso al 10 por 100 del volumen medio de sus ventas. El accionariado se encuentra muy diseminado, aunque controlado, y los mayoritarios –Banco de Vizcaya y Babcock inglesa. Se han desentendido del problema”

   Sin embargo, y aunque la procesión iba por dentro, Babcock Wilcox vivió en prosperidad hasta 1976. Hasta esa fecha, nadie se preocupó por el futuro y, como en tantos otros casos, los trabajadores no tuvieron acceso a fuente alguna de información que les permitiera deducir la inminencia del desastre. Se crearon filiales y se estableció una complicada jerarquía empresarial, sobre dotada de cargos y competencias, que se reveló en su funcionamiento pesada y, lo que es mucho más grave, ineficaz.

   En estas circunstancias les sorprendió la crisis económica. Es ahora cuando “nadie compra un torno porque no sabe si luego se lo va a tener que comer”, y una industria de fabricación de bienes de equipo –muy especializada y realmente con pocas alternativas- sufre todas las consecuencias adversas.

Los dueños de la Babcock

   La composición de la Babcock Wilcox es, a grandes rasgos, la siguiente: Un 10 por 100 del capital perteneciente a Babcock inglesa; un 7,5 por 100 al Banco de Vizcaya; un 12,5 por 100 es de lo que los trabajadores llaman “las grandes familias”, los Oriol, Ybarra, Urquijo, Sendagorta, Torrontegui. El 70 por ciento restante figura a nombre de pequeños accionistas, controlados en realidad por las grandes familias y la Banca. El Consejo de Administración, sobre todo hasta el advenimiento de la crisis, ha estado integrado por los más ilustres apellidos. Cuando llegaron las vacas flacas, la empresa buscó hombres para obtener una liquidación saneada del negocio. Surgió primero el Plan Millá, en el que se incluía la venta de la sección más rentable de la factoría –la de productos tubulares- a una segunda empresa, de la que eran propietarias varias personas estrechamente vinculadas con Babcock. Los trabajadores se negaron una y otra vez a la reducción del patrimonio e insistieron en que, con la ayuda y el control de la Administración, la Babcock Wilcox podría ser rentable.

   Se propuso entonces el nombramiento de un nuevo gerente, Fernando Capelástegui. La designación no llegó a producirse porque Capelástegui no quiso aceptarla, al parecer por presione familiares. El papel de liquidador no suele resultar muy atractivo. En estas circunstancias ya no es posible hacer frente a los acreedores –a los trabajadores hace ya mucho tiempo que no se les para y tiene que ser la Administración la que, presionada por la comisión ha de improvisar fondos- y es entonces cuando en Junta general de accionistas se acuerda la suspensión de pagos.

   Para los trabajadores de Babcock Wilcox, la lucha se ha organizado en dos frentes. El primero, inmediato, condición “sine quanon”, consistió en obtener el pago de los salarios adeudados. Una estrategia combinada de gestiones y acciones populares y una casi infinita paciencia llevaron al éxito. Salarios atrasados por un valor total de 1.500 millones de pesetas se abonarán el 20 de diciembre y cantidades menores en fecha posterior.

   La segunda batalla es la más dura: que la Babcock Wilcox no se cierre y se mantenga el puesto de trabajo de los 5.500 empleados, así como las mejoras sociales que alcanzan a un millar de jubilados. Más aún, conocida la ineficacia de los gestores de la empresa, que sean hombres de la Administración los que se hagan cargo del funcionamiento de Babcock Wilcox.


   Las palabras del ministro de industria parecen apuntar en esta línea. “Creo que existe una Babcock viable”, dijo en el transcurso de una reunión con el comité de representantes. De forma paralela, y en apoyo de las peticiones de los trabajadores, todos los grupos parlamentarios, excepto UCD y AP, han dirigido una interpelación al Gobierno para que busque una solución al tema de la Babcock Wilcox. Mientras en Sestao puede volver a producirse la ocupación pacífica de la factoría y en las calles las manifestaciones, cientos de miles de firmas, de todos los sectores de Vizcaya, se unen a los pliegos de la interpelación parlamentaria. Para el ministro de Industria, la Babcock puede ser una empresa prototipo. Para Euskadi, la Babcock Wilcox es un problema de todos.

* * * * *

Publicado por María José Alegre en 1978

en Cuadernos para el diálogo.

Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. (Vitoria-Gazteiz).

http://hdl.handle.net/10357/13220



viernes, 2 de diciembre de 2016

Babcock & Wilcox Mejora.- 1972

Babcock & Wilcox Mejora.- 1972

1.  Aspectos institucionales.

   La empresa que analizamos en esta ocasión se constituyó en Bilbao en el año 1918 para construir con arreglo a las patentes, estudios y demás elementos técnicos que la casa matriz Babcock & Wilcox, Limited, emplee para sus construcciones análogas diversos productos siderúrgicos en España.


   En su capital social, la participación de la Babcock inglesa, a pesar de ser mayoritaria, no es muy elevada, pues no alcanza siquiera el 10 por 100. Existen otros socios importantes por sus participaciones relativas, pero ninguno llega a alcanzar la correspondiente a Babcock.

   Sus factorías se hallan emplazadas en la Vega de Galindo, términos municipales de Sestao y san Salvador del Valle, con terrenos en Orduña y San Pedro de Galdames, localidad esta última en la que posee minas que abastecen de mineral de hierro a sus producciones siderúrgicas. Es propietaria de una central térmica para generar energía eléctrica para su propio uso, así como un ferrocarril de 23 kilómetros de longitud que enlaza la dársena de Portugalete con las minas citadas, así como una red interior sus factorías de Galindo.

   Sus producciones son amplísimas, abarcando una gama de, al menos, cincuenta productos diferentes. Estos se agrupan en dos fábricas: una de productos tubulares y otra de bienes de equipo. La primera de ellas tiene dos divisiones, una siderúrgica y otra de tubos y botellas. La primera de ellas incluiría producciones de acería, fundición, forja y laminación, mientras que la segunda incluiría la fabricación de tubos con o sin soldaduras, así como la de botellones para gases. Con relación a la fábrica de bienes de equipo incluye dos grandes producciones: por otra parte, mecanización, engranajes, motores, locomotoras, maquinaria pesada y válvulas; mientras que por otra, abarcaría la fabricación de calderas y de estructuras.

   Ya hemos señalado que la empresa se abastece de mineral en sus propias minas, al mismo tiempo que el taller de acería proporciona el acero a los otros talleres de la empresa, obteniendo de esta forma un suministro seguro y a menor coste.

   La empresa cuenta con asistencia técnica no sólo del grupo Babcock, sino que también tiene concertados diversos convenios de licencia y asistencia técnica con otras empresas extranjeras.


   Dentro de sus filiales destacan tubos Reunidos y Tubos del Nervión, empresas ambas en la que participa al 50 por 100 en su capital conjuntamente con Tubos Forjados. La primera, que comenzó a producir en 1969, fue creada, dentro de la colaboración mencionada, mediante el traspaso de parte de los activos de Babcock, incluyéndose casi 600 trabajadores. El 50 por 100 del capital de Tubos del Nervión fue cedido por Tubos Forjados simultáneamente a la operación anterior. Otras participaciones incluyen Helisold, para la fabricación de tubos de gran diámetro soldados en hélice, la Babcock portuguesa, por intermedio de la cual participa en las empresas Babcock de Angola y de Mozanbique, etc.


   Todo lo anterior sirve para poner de manifiesto cómo nos enfrentamos con una empresa de grandes dimensiones, al menos a nivel nacional, preparada desde el punto de vista técnico, por sus conexiones con empresas extranjeras de tecnología avanzada, pero inserta en un sector altamente problemático y con un futuro no demasiado claro, no solamente a nivel nacional sino mundial. Podrá parecer una paradoja el hecho de que precisamente uno de los sectores que pueden considerarse básicos en toda estructura económica deba enfrentarse con una serie de problemas que comprometen seriamente su rentabilidad, pero la empresa que analizamos es una prueba clara de esta situación. Los Excedente a nivel mundial, el encarecimiento de los costes, el problema de los precios, la práctica del dumping, su vinculación a las oscilaciones de la coyuntura, etc., son los problemas básicos que gravitan sobre el sector. 

   En el caso español, en los últimos años la evolución ha sido muy favorable al conjuntarse diversos factores, entre los cuales la reestructuración empresarial vinculada a los planes de acción concertada ha sido uno de los más importantes. De cara al futuro, el tratado comercial con el Mercado Común puede suponer una ayuda a la exportación, dado su trato favorable a los productos siderúrgicos. En cualquier caso, las empresas del sector deberán seguir enfrentándose con importantes problemas si quieren mantenerse por sí mismas, sin recurrir a la ayuda pública en un mercado con un alto grado de competencia y en el que la búsqueda de nuevos mercados se hace en condiciones francamente difíciles.


   En el cuadro numero 1 hemos recogido la evolución de las magnitudes fundamentales para definir la política productiva y comercial de Babcock. Su expansión, fundamentalmente a partir de 1968 ha sido importante, a pesar de la mala situación coyuntural de los años 1968 y 1970. Como reflejo de esta expansión puede aducirse el hecho, reflejado en el cuadro citado, de que la facturación tanto por hombre-año como por pesetas de inversión neta industrial no ha dejado de crecer.

2. Magnitudes Fundamentales.


   Si tuviéramos que escoger una palabra para calificar la evolución de magnitudes fundamentales de Babcock, que recoge el cuadro número 2, ésta sería la de estancamiento. En efecto, en el periodo analizado la sociedad no ha realizado ninguna ampliación de capital, las reservas se mantienen prácticamente inamovibles, y como consecuencia, los recursos propios siguen un comportamiento análogo. Solamente se observa un incremento, si bien hay que decir que relativamente moderado, en el exigible, lo que permite que los recursos totales de la empresa hayan aumentado ligeramente en el periodo que abarca nuestro análisis.

   Descendiendo a un nivel de mayor profundidad, la composición de las diferentes partidas de la estructura financiera de la empresa muestran ciertas particularidades que es necesario destacar. Dentro de los recursos propios, las reservas suponen prácticamente el doble del capital; este extremo se explica en gran medida por el hecho de que la sociedad no haya ampliado su capital desde abril de 1951. Creemos que es la primera empresa de cuantas hemos analizado en esta sección que ha permanecido un periodo tan dilatado de tiempo sin realizar ninguna ampliación de capital. En este sentido hay que tener en cuenta que, aunque a priori ese extremo pudiera obedecer a un deseo implícito por parte de los responsables de la empresa de mantener la autofinanciación al máximo sin recurrir al mercado de capitales, han sido en cierta forma las dificultades que han atravesado la empresa en los últimos años y como es lógico han tenido su consiguiente reflejo en la Bolsa, los que, en cierto modo, han cerrado esta posible vía de financiación. En efecto, para que una empresa se comprometa a ampliar su capital social tiene que tener las suficientes expectativas de rentabilidad que le permita remunerar el nuevo capital captado y éste no parece haber sido el caso de la empresa que analizamos, al menos en los primeros años de periodo considerado.


   Tampoco debe, en este sentido, darse una interpretación desorbitada a la importancia de las reservas con respecto a capital dentro de los recursos propios de la sociedad. Prescindiendo de consideraciones sobre el mucho o escaso significado económico que pudiera tener la diferenciación entre reservas y capital que nos llevaría a plantear el problema a unos niveles que no corresponden a este breve análisis, en la composición de las reservas ocupa una posición preponderante el fondo de regularización y las reservas por prima de emisiones de acciones. Es interesante consignar que el fondo de regularización supera el 50 por 100 del capital de la entidad; este porcentaje tan elevado tiene su origen en la propia actividad de la empresa que necesita de un inmovilizado considerable y, por otra parte, en la consideración que antes mencionábamos de que la sociedad no ha realizado ampliaciones de capital en los últimos años.

   Como comentábamos al iniciar el presente apartado, el exigible ha registrado un cierto incremento, aunque es mayor en el caso del endeudamiento a corto plazo, no puede decirse que las diferencias sean significativas, constituyendo un objetivo expreso de la empresa en los últimos ejercicios el ir sustituyendo recursos de origen bancario por otros de mayores vencimientos. En este sentido han ocupado un lugar de primer orden dentro de la financiación de la empresa los créditos de acción concertada. Dicho crédito ofrece beneficios de orden fiscal, arancelario y de expropiación forzosa y supone el poder financiar con crédito oficial el 70 por 100 del valor del programa de inversiones, con un interés del 6,5 por 100 al mismo tiempo que se otorga libertad en la política de amortizaciones. A cambio de ello, la empresa se compromete a aceptar el programa siderúrgico nacional, así como a facilitar información técnica, financiera y económica a la Administración. Aunque dicho crédito se ofrece en condiciones bastante ventajosas en relación a las alternativas que ofrece el mercado, la baja rentabilidad que ha caracterizado a la sociedad en los primeros años del periodo que abarca el análisis, ha hecho que la remuneración de 6,5 por 100 resulte relativamente elevada.

   Así como la sociedad no ha captado recursos el mercado en los últimos años por via capital, sí lo ha hecho a través de emisiones de obligaciones, suponiendo dicha partida la más importante de cuantas integran el exigible a largo plazo. En ese sentido, en abril de 1971 realizó una emisión de obligaciones parcialmente convertibles por un importe global de 200 millones de pesetas.

3. Política de amortizaciones, resultados y rentabilidad.


   Las amortizaciones han constituido, sin lugar a dudas, una de las principales fuentes de financiación de las inversiones realizadas por la sociedad. Como puede deducirse del cuadro número 3, éstas han seguido una marcha muy progresiva, incrementándose a una tasa anual de 8,5 por 100, lo cual es relativamente elevado si tenemos en cuenta la evolución del inmovilizado.

   En la actualidad, la sociedad tiene amortizado el 36,6 por 100 del inmovilizado, y de seguir éstas a su ritmo actual tendría amortizado la totalidad del mismo en el plazo de 10,7 años. Dichas cifras son bastante favorables dentro del sector, sobre todo teniendo en cuenta que han seguido una evolución francamente progresiva en los últimos años, como puede deducirse del cuadro antes citado.


   En cuanto a los resultados de la empresa que recoge el cuadro numero 4, siguen una evolución muy favorable en los últimos ejercicios, si bien es verda que se partía de niveles francamente bajos en los primeros años del periodo. Los ingresos de explotación aumentan a una tasa anual de 20,4 por 100, aunque los gastos inherentes a la misma loa hacen en una cuantía comparable.

  Las cargas financieras se mantienen prácticamente estacionarias, a pesar del incremento en el pasivo exigible de la empresa que comentamos en el apartado anterior. La explicación de este fenómeno se encuentra en la progresiva sustitución de créditos bancarios a corto plazo por otros pasivos de menor coste financiero, que comentamos, asimismo, anteriormente. En cuanto al beneficio neto que registra un crecimiento espectacular, debe tenerse en cuenta que en los primeros años de éste fue negativo, lo que hace que al entrar la empresa en rentabilidad, la incidencia sobre resultados se haga notar con mayor intensidad. E Cash-flow (beneficio neto + amortizaciones) o conjunto de recursos generados por la empresa crece a una tasa también considerable (2,5 por 100) aunque con mayor regularidad como consecuencia de la política financiera de la empresa que ha tendido a dar en todo momento primacía a la autofinanciación.


   Las cifras de rentabilidad de la empresa, que refleja el cuadro número 5, muestra al igual que las de resultados, la orientación que en la evolución de la misma marcó el ejercicio de 1969, en el que puede decirse que se situó en rentabilidad. En este sentido, aunque las diferente relaciones se mantengan todavía a niveles relativamente modestos, su evolución es claramente progresiva a lo largo de los últimos ejercicios, haciendo presagiar que el cambio de tendencia que se inició en 1969 no es puramente circunstancial. Ello adquiere particular relevancia si tenemos en cuenta que en los dos últimos años la situación de la economía española no ha sido muy halagüeña, en particular en lo que se refiere a la inversión que, como es lógico, es el mayor condicionante de una empresa que concentra su actividad en el sector de bienes de equipo.

4. Evolución bursátil.

   Las acciones de Babcock cotizan oficialmente en las bolsa de Bilbao, Madrid y Barcelona, sin embargo es en Bilbao donde lo hacen con mayor frecuencia y, por tanto, donde tienen mayor significación su cotización. La cotización se ha mantenido por debajo de la par en los dos primeros años del periodo analizado, para revalorizarse fuertemente en 1969, ano en el que alcanzó el máximo nivel del periodo (134 por 100). Posteriormente, y a pesar de la favorable situación económica de la empresa, se vio afectada por la crisis general del mercado de valores, sufriendo una apreciable disminución, estancándose en el ultimo ejercicio en torno al 80 por 100. En el año en curso ha registrado un alza considerable, en gran medida como consecuencia de la euforia general que ha caracterizado a la bolsa.


   La rentabilidad por dividendos es muy elevada en los últimos ejercicios (anteriormente y siguiendo con la tónica de forzar la autofinanciación al máximo la empresa no había repartido dividendos) y muestra claramente la mejoría en la siuación de la empresa. En cuanto a la rentabilidad para el inversor que incluye tanto dividendo como plusvalías ha seguido una evolución irregular, adaptanose a las variaciones en la cotización, aunque su balance final es bastante positivo. El P.E.R. o pesetas que paga el inversor en Bolsa por cada peseta de beneficio obtenida por la empresa es reducido en los dos últimos ejercicios, aunque está bastante en línea con las cifras normales del sector (el P.E.R. de 1969 no es significativo dado lo reducido del beneficio en dicho ejercicio).




* * * * *

Publicado en 1972 en la revista CAMBIO16

Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. (Vitoria-Gazteiz).



viernes, 5 de agosto de 2016

La Sociedad Española de Construcciones “Babcock & Wikcox”.- 1951

La Sociedad Española de Construcciones “Babcock & Wikcox”.- 1951


   En la brillante y reducida baraja de las poderosas firmas bilbaínas de industria pesada, figura en lugar preeminente y destacado la entidad que honra estas páginas establecida desde su fundación en el valle de río Galindo, en los términos jurisdiccionales de Sestao y San Salvador del Valle, de Vizcaya.

Vista general de las factorías, en Galindo. 
PERFILES HISTORICOS

   Séanos permitido un brevísimo bosquejo histórico de esta gran planta industrial.
   Fue creada en Bilbao, el año 1918 y sirvió de base para la constitución de la nueva Sociedad Española, la organización que en nuestro país tenía desde 1905 la Compañía inglesa BABCOCK & WILCOX LTD., cuyo prestigio  industrial al amparo de la técnica inglesa, un pensamiento fundamental y patriótico inspiró el nuevo esfuerzo: nacionalizar en nuestra tierra grandes actividades exóticas, como la fabricación de locomotoras, calderas, motores, tubos estirados, etc.

   Las obras de la fábrica se comenzaron el 14 de octubre de 1918. En 1919 se terminaron las diez primeras naves, el taller de modelos, las oficinas y otras dependencias. Al siguiente año se remataron las restantes edificaciones.

   En Julio de 1920 se inauguró la fundición de hierro; sucesivamente fueron inaugurándose los talleres de ajuste, montaje, forja, locomotoras, naves de maquinaria general, fundiciones, etc.
   De 1918 a hoy ha triplicado sus instalaciones.

Nave de fundición de hierro.
PRODUCCIONES DE LA SOCIEDAD

   Las más destacadas corresponden a las calderas de vapor; grúas y transportadores; locomotoras de vapor y eléctricas de todas clases y potencias; automotores; apisonadoras de vapor y con motor de explosión; fundiciones de acero al horno eléctrico; tubos de acero sin soldadura; tubos soldados autógena y eléctricamente; bidones metálicos y botellones de acero; fundición de piezas de hierro, bronce y aleaciones de toda clase; motores Diesel marinos y terrestres; tractores agrícolas; camiones; construcciones metálicas en general.

Motor Diesel marino en pruebas de funcionamiento
ORGANIZACIÓN COMERCIAL

   Las oficinas técnicas comprenden numerosos empleados de distintas categorías y especialidades, entre los que figuran competentes ingenieros, delineantes y personal administrativo.

   El número de obreros que normalmente trabajan en la factoría asciende a una respetable cifras.

     Para atender a múltiples secciones de esta poderosa industria, existe una perfecta organización comercial, con oficinas, aparte de la sede bilbaína, en Madrid, Barcelona, Sevilla y Lisboa.

Una de las naves de maquinaria general
LABOR SOCIAL

   En una empresa de la envergadura de la que nos ocupa, la labor social en beneficio de su gente ha constituido siempre una preocupación fundamental. Fue la primera que, anticipándose a las Leyes y Reglamentos vigentes, instaló en España los comedores para obreros y empleados y Escuela de Aprendices. Asimismo instauró el Economato, la Sociedad de Socorros para obreros y empleados, el Comité de prevención de accidentes del trabajo y el Montepío. A todas estas atenciones dedica anualmente BABCOCK & WILCOX crecidas sumas de dinero.

   Ahora se va a acometer de una manera inmediata la construcción de 250 viviendas alegres y confortables para obreros.

   Como premio a sus grandes afanes, tanto en el oren industrial como en el humanitario y social, el Gobierno español concedió hace pocos años a esta Sociedad el codiciado y honroso título de Empresa Modelo.

Comedor de obreros y empleados
COLOFON

   Hemos examinado, con nuestro mejor deseo, las principales facetas de una de las entidades que son símbolo y exponente de la industria pesada española: la SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIONES BABCOCK & WILCOX. Mejor, quizá, este lacónico estilo – cuando tantas y tantas páginas podrían escribirse – porque la realidad de los hechos tiene un valor mucho más impresionante que todos los vocablos. 

Central térmica
Central térmica
Nuevo grupo de talleres para la fabricación de tubos de precisión, bidones, engranes 
y piezas de repuesto para camiones y motores diesel
Nave de montajes de locomotoras



Publicado en 1951 en la revista METALÚRGIA Y ELECTRICIDAD.

Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Fundación Sancho el Sabio Fundazioa. (Vitoria-Gazteiz).

http://hdl.handle.net/10357/8530

jueves, 30 de junio de 2016

Sociedad Española de Construcciones BABCOCK & WILCOX.- 1922

Sociedad Española de Construcciones BABCOCK & WILCOX.- 1922

   Una información que pretenda reflejar la pujanza alcanzada por la industria bilbaína, no sería completa si omitiéramos la reseña de los grandes talleres de construcciones metálicas y la fábrica de tubos de acero, sin soldadura, establecidos por la Sociedad Española de Construcciones Babcock & Wilcox, en el antiguo estuario de la ría de Galindo, próximo a Bilbao.

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIONES, BABCOCK & WILCOX.
 Vista panorámica de la Fábrica y Talleres, en Galindo (Bilbao).
   Es sabido que las especialidades a que se dedica esta Sociedad son, principalmente, las calderas acuotubulares, sistema Babcock & Wilcox; locomotoras para vía normal, vía estrecha y contratistas; grúas eléctricas de todas clases y potencias y tubos de acero, sin soldadura, estirados en caliente y en frío, y toda clase de accesorios para los productos mencionados.

   Las calderas acuotubulares Babcock & Wilcox, que están consideradas como el generador de vapor más económico y más seguro que jamás se haya construido, tienen su mejor elogio en que se están utilizando actualmente con resultados en extremo satisfactorios, no solamente en las Empresas más importantes de España, sino en las de todo el Mundo, y el hecho de que la mayor parte de estas Empresas han repetido sus pedidos, es una demostración evidente de la superioridad de estas calderas.

   Excede de 14.250.000 caballos la potencia de las calderas para instalaciones terrestres que se están utilizando en la actualidad.

   Las calderas para usos marinos han merecido la misma aceptación, y hoy pasa de la cifra de siete millones de caballos la potencia de las calderas marinas Babcock & Wilcox, instaladas en 500 buques de guerra y mercantes en todos los países del Mundo.

   La circunstancia de ocupar estas calderas un espacio sumamente reducido, su peso menor, su absoluta seguridad, el disminuir considerablemente los gastos de reparaciones, la propiedad de levantar vapor con rapidez y otras muchas ventajas que sería prolijo enumerar, justifican la preferencia en que se tiene a las calderas marinas Babcock & Wilcox, construidas para trabajar a las más altas presiones y para utilizar carbón y petróleo.

   Entre los buques de la Marina mercante española provistos de calderas Bobcock & Wilcox, citaremos los vapores Mar Blanco y Mar Caribe, propiedad de la Compañía Marítima del Nervión; Víctor de Chávarri y Fernando L. de Ibarra propiedad de la Sociedad Altos Hornos de Vizcaya; Capitán Revuelta, Lázaro, Joaquín de Piélago, V. Pujol y otros muchos más.

   La lista de las instalaciones terrestres españolas provistas de calderas Babcock & Wilcox ocuparía mucho espacio. Podemos afirmar que no hay una industria española de importancia que no utilice estas calderas. En las principales minas, fábricas de papel, refinerías de azúcar, fábricas de hilados, estampados y tejidos, fábricas de gas, instalaciones siderúrgicas y metalúrgicas, centrales de electricidad, estaciones elevadoras de agua, destilerías, carpinterías mecánicas, fábricas de municiones y en todas las demás industrias pueden verse funcionando satisfactoriamente las calderas a que nos referimos.

   Y es que, aparte de las ventajas que justifican la justa fama alcanzada por estas calderas, se construyen en varios tipos que se adaptan para quemar los más variados combustibles, con lo cual se puede generar vapor en condiciones muy económicas.

   Gracias al empleo de los cargadores mecánicos y a la disposición apropiada que se da a los hogares para adaptarlos a la clase de combustible que haya de utilizarse, pueden quemarse en las calderas Babcock & Wilcox, aparte de las clases de carbón corrientes, lignito, briquetas, cok, así como madera, cascarilla de café, turba, desperdicios de las fábricas de curtidos, cascarilla de arroz, virutas, serrín, combustible pulverizado, gases procedentes de crematorios de basuras, bagazo, gases de hornos altos y especia mente el petróleo, para cuya utilización se construyen aparatos especiales.

   En cuanto a los recalentadores, baste decir que pasan de 27.000 los recalentadores sistema Babcock & Wilcox que se están empleando en la actualidad.

   De la misma manera, son numerosas las instalaciones de economizadores, calentadores de agua de alimentación, purificadores de agua, bombas de alimentación y toda clase de aparatos y accesorios empleados en las salas de calderas, que ha suministrado esta Sociedad a las instalaciones españolas y
portuguesas.

   La lista de las industrias que utilizan las calderas Babcock & Wilcox equivale a una relación de la industria ibérica, puesto que lo más importante de ella se está sirviendo de instalaciones generadoras de vapor, suministradas por dicha Sociedad.

SOCIEDAD ESPAÑOLA DE CONSTRUCCIONES, BABCOCK & WILCOX.
 Vista de la locomotora “Mastodonte” a la salida de los talleres de Galindo (Bilbao).
Locomotora: Tres cilindros de 0,520 metros de diámetro; diámetro de las ruedas acopladas, 1,560 metros;
 superficie total de calefacción, 225,40 metros cuadrados; peso de la locomotora en servicio, 88.000 kilos;
 peso adherente, 62.000 kilos; esfuerzo de tracción, 14.500 kilos;  longitud entre topes, 13,245 metros.
 Locomotora y ténder: Longitud entre los extremos de los topes, 23,230 metros.
    En cuanto a las locomotoras, están preparados los talleres para construir locomotoras completas de todas clases, y es evidente que con el concurso de esta Sociedad podrán resolverse de un modo satisfactorio problemas que, como los transportes terrestres, de tan vital interés son para la economía nacional por la decisiva influencia que ejercen en ella.

   Concienzudos estudios hechos por el personal técnico de esta Sociedad pusieron de manifiesto que las peculiares ventajas de la locomotora de tres cilindros y de simple expansión, utilizando vapor recalentado, es la que mejor se adapta a las condiciones que prevalecen en las vías férreas de la Península ibérica, en las cuales abundan, como es sabido, las pendientes largas y difíciles, siendo los trenes muy pesados y muy restringida la carga sobre los ejes.

   Hacía falta la prueba práctica sobre las mismas vías férreas en que hubieran de prestar servicio las locomotoras, y con tal objeto ha salido hace unos días de los talleres de la Sociedad una potente locomotora, con su ténder, tipo 4-8-0, o sea de cuatro ejes, acoplados con carro giratorio delantero de dos ejes y ténder, con doble carro giratorio. La potencia de esta locomotora es muy superior a la de los otros tipos empleados en las líneas del Norte y M. Z. A.

   Aparte de las locomotoras de gran potencia, construye esta Sociedad toda clase de locomotoras para ferrocarriles secundarios, puertos, minas, instalaciones metalúrgicas y siderúrgicas, fábricas de gas, contratistas, etc., cualquiera que sea el ancho de las vías.

   Las más importantes Empresas ferroviarias españolas han confiado a esta Sociedad la reparación de locomotoras y ténders de otras fábricas, entregándolas en tal estado, a causa del mucho tiempo en que prestaron servicio, que las reparaciones casi equivalen a construirlas de nuevo.

   La misma superioridad demostrada por las calderas Babcock & Wilcox en la generación económica y segura del vapor, la están demostrando las grúas eléctricas construidas por dicha Sociedad para el manejo de toda clase de cargas.

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 Vista de la parte posterior de la nave de herrería, forja y estampado.
   A las muchas ventajas que poseen estas grúas sobre las similares, hay que añadir el dispositivo patentado de pluma articulada, cuya construcción es privilegio exclusivo de dicha Sociedad, por lo cual ningún otro constructor de grúas, nacional o extranjero, puede utilizarlo.

   Con las grúas de pluma articulada se evita el lento y enojoso trabajo de subir o bajar la pluma cuando está cargada, y no hay que izar o bajar la carga para efectuar el movimiento de traslación en sentido horizontal, como ocurre con las grúas de pluma rígida.

   La articulación que tiene la pluma en su extremo superior es la que realmente hace este movimiento, al oscilar verticalmente en combinación con otro movimiento armónico del resto de la pluma. De este modo se mueve la carga en sentido horizontal con absoluta seguridad, con una velocidad mucho mayor y con la vigésima parte del consumo de fuerza con que lo haría otra grúa cualquiera de pluma rígida si tratara de efectuar el mismo trabajo. Es decir, que la grúa de pluma articulada puede realizar mayor trabajo con menor gasto de fuerza.

   La pluma articulada y su mecanismo de equilibrio pueden aplicarse a los diferentes tipos de grúas que construye dicha Sociedad, cualquiera que sea su fuerza motriz; las cargas se mueven con la mayor velocidad y con una seguridad absoluta.

   La capacidad del mecanismo es prácticamente ilimitada y no sólo se emplea con resultados satisfactorios en las grúas de pluma, sino en las cabrias de trípode, pues se han construido para estas cabrias mecanismos capaces de manejar cargas de 100 toneladas.

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 Vista del taller de montaje de calderas.
   Las principales ventajas de la pluma articulada son:
Ahorro de tiempo y de fuerza, garantizando una absoluta seguridad en el manejo de mercancías.
Traslación de la carga en sentido horizontal o sea en línea recta, desde el radio máximo al mínimo de la pluma, sin que haya necesidad de servirse de un sistema complicado de cables y poleas para efectuar esta operación. El cable de elevación va directamente desde el tambor a la pluma, y no tiene que dar vueltas por poleas intermedias, que por aumentar el rozamiento destruyen su eficacia y acortan su vida.
Equilibrio perfecto de la pluma con carga o sin ella.
La fuerza motriz necesaria para accionar la pluma es únicamente la que se precisa para mover la carga. Se economiza el 95 por 100 de fuerza en el movimiento de traslación horizontal, por estar equilibradas la pluma y la carga por medio de un contrapeso de radio variable, resultando que la única fuerza motriz necesaria para efectuar el expresado movimiento es la que se precisa para vencer la fricción de los órganos en contacto, que es muy pequeña.
La velocidad del cambio de radio para efectuar el movimiento de traslación es constante en su recorrido, excepto al acercarse al radio máximo o mínimo en que ésta disminuye, con lo cual se facilita la parada y se reduce notablemente el movimiento pendular de la carga suspendida, evitándose el peligro que ofrecería en otro caso el manejo de la carga cuando hiciera mucho viento.
El funcionamiento de la pluma es seguro. El cambio de radio es independiente de otros movimientos, y mientras se efectúa la traslación de la carga es imposible que ocurra ningún trastorno o avería a causa de alguna imprudencia o descuido.

   En Junio de 1921 estaban funcionando 56 grúas de pluma articulada en el puerto de Londres, y se estaban instalando otras 26 grúas más del mismo tipo. El hecho de que solamente en el puerto de Londres haya 82 grúas de pluma articulada, es el mejor tributo que se puede rendir a la eficacia de este principio que dicha Sociedad ha aplicado por primera vez a las grúas. Por otra parte, el Ministerio de la Guerra británico tiene en servicio 12 grúas de esta clase, de 10 toneladas; dos, de ocho toneladas; otras dos, de cinco toneladas; una, de cuatro toneladas, y tres, de tres toneladas. En el puerto de Dower hay cinco grúas de ocho toneladas y dos de cuatro toneladas.

   Ocuparía mucho espacio la enumeración de las grúas dé pluma articulada que están funcionando satisfactoriamente en las principales instalaciones del Mundo, y sólo añadiremos que en 1920 se han instalado dos grúas de pórtico de pluma articulada y tres toneladas de capacidad en el muelle Reina Victoria Eugenia del puerto exterior de Bilbao, siendo destinadas al servicio de los grandes almacenes de mercancías del Depósito Franco de Bilbao.

   Otra especialidad de esta Sociedad es la construcción de grúas-puente eléctricas para Factorías, fundiciones y talleres de todas clases, siendo notables los tipos de grúas para manejar metal fundido, y los de pluma colgante muy a propósito para los almacenes y tinglados de mercancías de las estaciones ferroviarias. Se construyen también grúas de pluma rígida, montacargas, cabrestantes, tornos, etc.

   También se construyen en los expresados talleres transportadores mecánicos de bandeja o de tablero metálico y elevadores de cangilones, muchos de los cuales se pueden ver funcionando en las principales industrias del país. La relación de los aparatos para el manejo económico de materiales en que está especializada esta Sociedad ocuparía un espacio excesivo, y hemos de limitarnos, por tanto, a citar los aparatos para la descarga de vagones, los ferrocarriles automáticos y tranvías aéreos, de todo lo cual facilitará una descripción detallada cualquiera de las oficinas que dicha Sociedad tiene establecidas en Madrid, Bilbao, Barcelona, Sevilla y Lisboa.

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Vista general de la fundición de hierro.
   La fabricación de tubos de acero estirado, sin soldadura, que no existía en España hasta que la implantó esta Sociedad estableciendo una fábrica moderna a la altura de las mejores extranjeras, es completamente distinta a la fabricación relativamente fácil de los tubos forjados, soldados a solapa o a tope.

   Los tubos de acero sin soldadura, estirados en caliente en frío, que de las dos maneras los está construyendo la fábrica de Galindo, no tienen junta alguna longitudinal y se fabrican en tamaños mucho más largos que los demás tubos forjados.

   La rapidez realmente notable con que se efectúa la fabricación, gracias a lo perfeccionado de las máquinas y a la destreza del personal especializado en este trabajo, permite producir tubos de acero, sin soldadura, tan buenos como los mejores extranjeros y en condiciones realmente económicas.

   Actualmente se fabrican tubos para calderas multitubulares, para calderas de locomotoras y calderas cilíndricas escocesas, y, en general, para todos los generadores de vapor, así como también para recalentadores, condensadores, refrigeradores, conducciones de vapor y del escape, conducciones de gas y de agua a alta presión, tubos para sondeos y para la gran variedad de aplicaciones a que se prestan los tubos de acero sin soldadura, indispensables en muchas industrias. Pueden citarse los tubos de sección rectangular o poligonal entre las diferentes formas, de los cuales está construyéndose actualmente una partida importante para cargadores de pistolas.

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Vista general de los talleres.
   Este es, en líneas generales, un resumen de lo que significa para la industria española esta nueva Sociedad, y como es manifiesta la necesidad de encontrar en el propio país a precios moderados y cortos plazos de entrega los aparatos y otros materiales que se están pagando caros en el Extranjero y se reciben tarde y no siempre en buenas condiciones, la industria nacional es la que más se beneficiará con estas iniciativas, que la permitirán redimirse de la tutela extranjera.


Publicado en Abril de 1922 en EL FINANCIERO.