domingo, 12 de abril de 2015

Las Minas de Somorrostro. III - 1882

LAS MINAS DE SOMORROSTRO. III - 1882


Mapas generales de las minas de Somorrostro.
Eugene Bourson. 1879
   En el período cámbrico surgen los granitos y las pizarras azules del Cumberland y de la Bretaña; aparecen las plantas marinas y algunos moluscos, y nuestros terrenos inmediatos al Pirineo catalán, al límite de Galicia y Portugal, al centro de este reino, al Guadarrama y a Toledo; en el silúrico, la Siluria o país de Gales, una parte de Escocia, el O. de Asturias, León, Salamanca, Cáceres, Badajoz y la Mancha; parte del litoral de Málaga y Almería, y aparecen las plantas terrestres, los poliperos y mayor número de moluscos ; en el devónico, el Devonshire, de Inglaterra; la meseta central de la Francia, parte de la Bélgica, se multiplican las especies animales anteriores, los heléchos y los grandes bosques de plantas pantanosas, formándose en España las montañas de Asturias y León, y algunas fajas del Pirineo inmediatas al primitivo y al silúrico de Cataluña; en el carbonífero se levanta gran parte del suelo de Inglaterra, diversas zonas del norte de Francia y Bélgica, algunas pequeñas de España, y viven los reptiles, insectos y arácnidos; en el peneico ó pérmico, gran parte de la Rusia, los reptiles terrestres y gran número de peces; en el triásico, los Vosgues, el Cher, parte de las montañas de Teruel, Castellón, de Palencia. Burgos y de la unión de Albacete, Jaen y comarca de Granada, y se multiplican considerablemente los moluscos, algunas coniferas enormes, las cicádeas, los ammonites y el gigantesco batracio labirintodon, que dejó sus huellas impresas en la arenisca de este período; en el jurásico se alzan el Tura, el Morvan, la comarca inglesa de Oxford y otras, y distintas zonas en Guipúzcoa, Navarra, Santander, Soria, cordillera Ibérica, Granada y Málaga, y aparecen las tortugas, los gigantes reptiles pterodáctilos, ictiosaurios y plesiosaurios, y numerosos belemnites, terebrántulas y otros moluscos; en el cretáceo inferior se forman las montañas que unen á los Alpes con el Tura, y en el cretáceo superior se levantaron los Pirineos, los Apeninos, los Alpes Julianos, los Kárpatos, los Balkanes, las provincias vascongadas y Santander, parte de la de Soria, Teruel, Castellón, Valencia, Murcia, y desde Lisboa a Coimbra, en Portugal, apareciendo los primeros árboles dicotiledóneos.

   Al salir esas enormes cadenas de montañas del seno de los mares, los rechazaron a largas distancias, trasformando casi por completo la forma de la tierra, y dando lugar á espantosos diluvios. Entonces quedó al descubierto, con toda Vizcaya, con los gigantes picos de Udala, Amboto, Manaría y Gorbea, la zona de Somorrostro, cuando todavía faltaban algunos siglos para que aparecieran : el centro de Castilla la Vieja, Logroño, el S. de Aragón y Cataluña,  Madrid, Guadalajara, Albacete, Murcia, y parte de Córdoba, Sevilla, Cádiz, Granada, Badajoz y la Extremadura, y parte del Alentejo, en Portugal, así como también para que nacieran los mamíferos y el hombre. 

Mapa geológico de las minas de Somorrostro y plano del sistema de descarga telescópico de mineral.
M. Ramón Adan de Yarza. 1879.
  A ese período cretáceo superior pertenece, pues, la zona de Vizcaya en su asiento, y en este período, a las épocas, pisos ó tramos cenománico ó senónico, llamados así porque la constitución y disposición de sus capas es idéntica á la que, en dos pisos diversos, se observan en los territorios de Mans y de Sens, en Francia. En la Geología escolar el terreno cretáceo se estudia como el más moderno de los acuosos o neptúnicos, comprendidos en los llamados secundarios, estraficados, y de la era mesozoica ó del desarrollo medio de la vida en las evoluciones geológicas de la Naturaleza. La roca que le caracteriza es la creta, la caliza cretácea marina, y hay en él además bancos de margas, arcillas, areniscas, conglomerados y otras sustancias diversas. En la zona de Somorrostro el terreno es cenománico ; estudiado desde las cumbres de las minas hacia las hondonadas, presenta tres partes : areniscas, margas calizas, arcillosas ó cayuelas en la superior; calizas duras azuladas, interrumpidas por blancas fajas irregulares de espato calizo, en el centro, y areniscas micáceas, esquistos oscuros, en el fondo. Estas capas están superpuestas por orden , en estratificación siempre idéntica ó concordante, y se presentan casi horizontales en las cimas de los altos, y bastante inclinadas al horizonte en las faldas que miran á la ria y al mar, en dirección constante al NE.

Capas del terreno desde Triano hasta Ortuella. Eugene Bourson. 1879.
  Han determinado la época á que pertenece esta formación geológica los ingenieros siguientes : M. Cohete , que, por encargo de la Diputación de Vizcaya, vino desde la Escuela de Minas de Bruselas, al terminarsu carrera en 1844, y estudió en tres años el suelo entero de Vizcaya, publicando en 1848 dicha Diputación su curioso libro ya citado, y dejando a Instituto de Bilbao una rica y numerosa colección de rocas, fósiles y minerales, que he tenido el gusto de examinar detenidamente; M. d'Archiac, en 1849; MM. de Verneuil, Collomb y Triger, acompañados del catedrático Sr. Mieg, en 1858 ; D. Ramón Adán de Yarza, en 1876, y M. Czyszkowski, en 1877.

   Todos ellos convienen en que entre las calizas arcillosas superiores existen los fósiles Requemas, Ostrceas, Caprinas, Rhynconcllas, Cidaris, Hippurites, Radiolites, y otros ; en las calizas compactas del centro, las Terebrátulas, Ostrwas, Requenias, Fungias, y otros, y en los esquistos micáceos del fondo, los Orbitolites, Turbos, y algunas otras especies, muy escasas. Tales son, en efecto, los restos de los seres que vivieron en el fondo de las aguas al formarse estos terrenos, y que fueron levantados con ellos, incrustándose y fosilizándose en su seno ; y así llama la ciencia, aunque con más detalles, á esas conchas pequeñas petrificadas, que se hallan en las canteras de las minas y que atestiguan y determinan la fecha o fase geológica a que pertenecen estos montes.

Formado y levantado ese terreno, ¿cómo se llenó de hierro en la zona de las minas? Ha quedado dicho que en los períodos de la constitución de la corteza terrestre, á las formaciones sucedían los trastornos y cataclismos, y que la superficie del suelo no tenía la resistencia suficiente para contener el empuje de la fuerza expansiva, que comunicaba a las sustancias fundidas y disueltas el calor interior, produciéndose continuamente grandes sacudidas, fracturas ó fallas, y surgiendo de entre ellas ó nuevos terrenos ó grandes volcanes y surtidores de lava y de agua a muy alta temperatura.

Capas de las minas de San Bernabé, San Miguel y Concha.
Eugene Bourson. 1879.
   Pues bien, a esos surtidores inmensos de agua hirviendo, que hoy se llaman geisers, y que aun existen en Islandia, se debe la formación de las minas de Somorrostro. Grandes manantiales interiores de agua cargada de carbonato de hierro en disolución, con mucho ácido carbónico y á muy alta temperatura, rompieron, con la fuerza elástica de sus vapores, la cubierta cretácea, y escapándose por las hendiduras y penetrando en la masa de las rocas y en sus huecos , saltaron al aire, inundaron el suelo y corrieron á lo largo de las pendientes y de los valles. Por la diversa acción mecánica de aquellos manantiales se originaron diversas acciones de combinación ó químicas, y de ellas nacieron las cuatro diversas clases de mineral que existen.

El carbonato ferroso, al disgregar la caliza compacta y al penetrar en su masa, la disolvió y ocupó su lugar, extendiéndose en gran parte del espacio que ésta llenaba, y empezando a descomponerse para oxidarse más y formar el rico mineral llamado óxido férrico, unido á una pequeña cantidad de otras sustancias extrañas. Esta especie de carbonato incompletamente descompuesto, compacto, de verdadera textura cristalina, de color rojo marcado, y que ocupa en las minas el lugar central y subterráneo de las calizas compactas, junto á las cuales se encuentra, se llama Campanil. Á su lado se hallan todavía las calizas, puras aún algunas, magníficos ejemplares romboédricos de espato calizo, y otras un tanto impregnadas en hierro.

Allí donde este carbonato ferroso, por estar en la superficie del terreno, ó muy cerca de ella, ó en contacto con las corrientes interiores de agua, pudo descomponerse por completo y perder su forma cristalina y su estructura, se convirtió en una sustancia terrosa, roja muy oscura y blanda, en un óxido férrico más puro que el anterior, y que es el mineral llamado vena ó galería, el único que se ha explotado hasta hace treinta años.

Región Ferrica de Bilbao. Capas geológicas de las minas y rocas del lugar.
M. Stephen Czyszkowski. 1876.
   En el centro de los criaderos por donde avanzaron y salieron los manantiales se encuentran el campanil y la vena, y allí donde alcanzaron los surtidores en su caída y sus corrientes, en las grandes superficies cubiertas de areniscas, allí el carbonato de hierro impregnó las rocas y cantos silíceos en grande espacio , pero en poca profundidad en unas partes y con grandes existencias de vena debajo del rubio, en otras. En los terrenos situados lejos de los surtidores, á donde alcanzó con poca fuerza la caída de éstos, el rubio es superficial; pero en aquellos en que la cantidad de agua mineral cayó con mucha abundancia, ó en los que están inmediatos al punto por donde debieron brotar, se encuentra mucha y rica vena, entremezclada y debajo del rubio.

RICARDO BECERRO DE BENGOA

Publicado el 15 de Diciembre de 1882 en la revista:

LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA

Las Minas de Somorrostro. II - 1882

LAS MINAS DE SOMORROSTRO. II - 1882

Costa de Vizcaya, vista desde Saltacaballos.- 1874
    En las sinuosidades dé las peñas de la playa se esconden Santurce, El Campillo, Las Cuartas, Xebilles y Ciérvana hasta la avanzada punta de Luzuero, que con la de la Galea, coronada por el faro, forma la ancha boca del abra, de cerca de 5 kilómetros de extensión. Domina a la punta de Luzuero el monte Montano, cónico y elevado, aunque no tanto como el famoso Serántes, que se alza imponente y pelado, con su fortaleza nueva en la cumbre, entre Ciérvana y Portugalete, dando extraordinaria fantasía y carácter a aquel admirable paisaje, y que desde el mar y la tierra sirve de gigantesca atalaya amiga, indicadora del celebrado puerto, en que hoy alienta uno de los focos de riqueza más poderosos de nuestro siglo y de toda la historia.

Somorrostro 1874
   Por ser lo primero que recorre el curioso al acudir á Bilbao para visitar la región minera, he indicado
el aspecto que ofrece su afamada ría, y, una vez vista, el ánimo se siente impulsado a contemplar más de cerca la rica montaña de Triano. Trasladémonos a la inmediata carretera que va de Castro a la capital de Vizcaya, en uno de sus puntos más elevados, en las estribaciones del otro lado del Serántes, a San Pedro Abanto, por ejemplo. Desde aquellos lugares, tristemente famosos, inmortalizados en la última guerra civil y en los que yacen tantos hermanos, víctimas de la lucha que sostiene el pasado con el presente, veamos la curiosa perspectiva que ofrece la montaña de las minas, que ocupa el fondo del cuadro desde los bajos del horizonte donde está Somorrostro, al Noroeste, hasta las lejanas colinas de Bilbao, que dibujan al Sur sus múltiples picos.

   Al pié del observador pasa la carretera entre San Pedro y Santa Juliana, el sitio tan disputado durante los combates, y en primer término, sobre la verde colina de Castilzarro se eleva, airoso y elegante, el hospital minero de Vista-alegre, por lo hondo de cuya vega, siguiendo el curso de los arroyos y arrimándose a las minas, se extiende la sinuosa línea del ferro-carril de Galdames, que sube á la estación de Pucheta, colocada sobre aislados peñascos de caliza llena de fósiles, en medio de frondosa verdura, al pié de un animado cargadero de mineral, y dominando a la mina Carolina, cuyas rojas y extensas escombreras, que caen sobre el profundo barrio de aquel nombre se destacan entre la masa del oscuro arbolado de robles y castaños, formando contraste con el verde amarillento de las lozanas viñas de chacolí, que cubren algunas laderas.  Las escombreras y el ferro-carril se pierden hacia la derecha detrás de los peñascos de La Calera, mientras la carretera avanza por el límite de la colina cruzando el precioso barrio de Las Carreras, frente á las casas de Murrieta, hasta las hondonadas del pié del Montano, donde se distinguen San Martin de Somorrostro y la imponente ruina de la torre del insigne Lope García de Salazar.

Somorrostro: Catillo de Muñatones
Sobre esta primera línea, y ya en las faldas de Triano, se descubre el animado teatro de las minas. A la izquierda del paisaje, encima del hospital, se ven a lo lejos, la silueta cortada de la mina Concha  donde la Sociedad Franco-Belga tiene sus famosos planos del Cadegal; por la ladera inmediata y más cercana bajan hacia los grandes depósitos de Ortuella, ocultos en la hondonada, cuatro diversos tranvías aéreos, cuyos numerosos y altos caballetes de madera se determinan perfectamente sobre lo oscuro del fondo; en las pertenencias de la mina Manuelita se alza el populoso y animado barrio de Gallarta, verdadera capital de la comarca explotada, formado ayer mismo, con su esbelta iglesia, su creciente caserío, sus cargaderos de las minas Cesar y Ser, sus tres líneas férreas y sus tranvías aéreos; á su lado se notan los desmontes colosales de la gran mina San Miguel y los de la Begoña, los puntos donde se trabajan las llamadas Catalina, San Bernabé y Diana, por delante de las cuales se mueven los trenes del ferro-carril de Alonso, y en torno á cuyas labores se alza el gran barrio de El Campillo,  recién creado, como el de Gallarta y como el de La Barga, que apenas se alcanza a distinguir allá en la silueta de la montaña, a la cabeza de los grupos de las minas más altas de la vertiente que termina en Las Conchas.

   Sobre la línea de la estación de Pucheta se ven las labores de San Fermín, Justa y Trinidad, con sus planos inclinados, y a mayor altura, detrás, la subida de Triano con sus minas, y en su oscuro perfil, los cortados peñascos, más lejanos aún, de Matamoros, donde están las grandes canteras de La Orconera.

   Aquella altura que cierra el fondo por el Sudoeste, es la cumbre ó campa de Triano, ocupada por las pertenencias de la mina Carmen y otras, sobre el cerro más próximo de El Cotarro, y cuyo perfil prolongan hacia Somorrostro las elevadas crestas de Moruecos, con sus frondosas arboledas de robles en la falda. Los altos de Triano están pelados; no tienen árboles, y sólo cubren la extensión total de su superficie , en todo lo que no está abierto al laboreo de minas, los heléchos, las argomas y los brezos. El observador puede distinguir con sus anteojos de viaje el gran movimiento que se agita en aquellas laderas, y á simple vista observa también sin cesar el rápido movimiento de múltiples trenes, vacíos ó cargados, que cruzan la superficie del terreno á diversas alturas. «Toda aquella montaña es de hierro», decían los antiguos; y sin embargo de ser esa afirmación bastante exagerada, bien puede asegurarse que hay en ella mucho más mineral del que á primera impresión se ve y se calcula. Cuanto queda apuntado, visto desde el frente de las minas de Triano, no es, ni con mucho, la tercera parte del terreno que toda la región minera comprende. 

   Al contemplar este cuadro, acuden á la mente estas preguntas : ¿Cómo se formaron los criaderos de hierro? ¿Qué riqueza tiene el mineral? ¿Cómo están distribuidas y cómo se trabajan las minas? ¿Quién utiliza el hierro? ¿Qué porvenir tiene esta industria?. Cuestiones son todas a las que trataré de responder del mejor modo posible en los breves capítulos siguientes. Este trabajo de divulgación científica, escrito en obsequio á los distinguidos lectores de LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA, es el resultado de una reciente visita hecha á las afamadas minas de Vizcaya.

   El curioso que desee conocer más especiales detalles, de diversas clases, datos nuevos y viejos, aunque  escasos éstos, referentes á Somorrostro, busque, ya inéditos ó impresos, en archivos y bibliotecas, los trabajos siguientes:
Garibay, Crónica de España;
Henao, Antigüedades de Cantabria;
Pedro Mejía, Grandezas de España;
G. Bravnio, Urbium prcecipuarum theatrum mundi;
Villarreal de Berriz, Máquinas de molinos y ferrerias;
P. Respaldiza, Mecanismo del Cepotegui;
Bowles, Introduccion á la Historia Natural de España;
Elhuyar, Estado de las minas de Somorrosíro;
Echanove (D. F.), Mejora de la fabricación del hierro;
Amar de la Torre, Minas de Somorrosíro;
Heros, Descripción de Balmaseda;
Conde de Villafranca, Observaciones geológicas sobre el país vascongado español (en alemán); D'Archiac, Sur la craie de l’Espagne (Hist. Des prog. De la geol., vol. V);
Schulz, Relación calificada de las minas de Cantabria;
Collette. Reconocimiento geológico del Señorío de Vizcava;
Verneuil, Del terreno cretáceo en España;
Verneuil, Collomb y Triger, Note sur uneparíic du pais basque espagnol;
Delmas (D. J.), Guia histórico-descriptiva de Vizcaya;
Goenaga, Estado de la industria minera en Vizcaya;
Mañé y Flaquer, El Oasis;
E. Bourson , Les Mines de Somorrosíro;
Adán de Yarza, Apuntes geológicos acerca del criadero de hierro de Somorrostro;
W. Gill (M. Inst. C. E.), The iron ore district of Bilbao;
Lazúrtegui y Larrea, Practical guide to the port of Bilbao;
Czyszklovski, Exploration gcologique de la región Bilbao-Somorrosíro;
M. Bourson, Plan general et detaillr des mines de Bilbao;
Marco Martínez, Plano general de las minas de las inmediaciones de Bilbao;
F. B. de Urúburu, Plano de las minas y vías de trasporte de la zona minera de Vizcaya,
y además el Boletín de la Comisión del Mapa Geológico, el Boletin de la Societé Geologique de France, y la curiosa colección de diarios de Bilbao: el Irurac-Bat, El Noticiero Bilbaíno, El Porvenir, El Noríe, La Union Vasco-Navarra, y algún otro, pues que todos ellos, celosos de los intereses del país, han tratado a menudo con gran ilustración y claro criterio las cuestiones que más directamente se relacionan con la vida de esta poderosa industria nacional.

Origen de los criaderos.- Clases de mineral.- Composición quimica.- División y situación de las minas.
Montes de Galdames - 1874

    Los criaderos llamados propiamente de Somorrosíro constituyen el núcleo o centro de la región ferrífera, y están rodeados hasta considerable distancia por otros valles y montes, que contienen también minas de hierro, de inferior calidad al parecer, pero de gran extensión superficial, y que reciben los nombres de las jurisdicciones municipales en que radican. Así se sabe que hay minas en explotación, o denunciadas, en los términos de Arrigorriaga, San Miguel de Basauri, Bilbao, Baracaldo, Güeñes, Somorrostro y Galdames, que comprenden una superficie de 20 kilómetros de longitud por seis a ocho de anchura, situadas, casi en totalidad, desde Bilbao, a la izquierda y a muy corta distancia de la vía, y cuyo eje está orientado en la dirección NO.-SE.

   De las principales minas que en tan amplio espacio existen, se han extraído : en los tiempos antiguos, incalculables cantidades de mineral fácilmente fusible ó vena; en el año pasado, dos millones ochocientas mil toneladas de toda clase de mineral; en los cuatro últimos años se han exportado siete millones ciento ochenta y ocho mil seiscientas noventa y seis toneladas, y, según el cálculo verificado por los ingenieros españoles, hace ya algún tiempo, sólo de la zona de Somorrostro, con sus criaderos de Matamoros y Triano, podrán extraerse aún ciento sesenta millones de toneladas.

Cargadero y plano inclinado de “La Orconera”
  Una pregunta muy natural ocurre al observador al encontrarse en presencia de tan extensa comarca metalizada y de tan positiva cantidad de mineral acumulado; es ésta : ¿Cómo se formó aquí tan colosal depósito de hierro?. No es ciencia muy vulgarizada aún la Geología, para que puedan ser comprendidas sus enseñanzas por la generalidad de los lectores que se dedican á los estudios amenos de las descripciones de las grandes obras y empresas, que hoy preocupan al espíritu humano, y muy difícil es, por cierto, prescindir de su tecnicismo para responder á esa pregunta; pero resumiendo en las menos palabras posibles cuanto debe entenderse respecto á la formación del suelo de las minas en cuestión, y tomando la historia de la constitución de la tierra desde su principio, recuérdese :

Que nuestro planeta, como todos los demás, fue en su primera fase una masa gaseosa en estado incandescente, condensada después y reducida de volumen y al estado líquido por un enfriamiento, cuya causa se desconoce. En este estado adquirió la forma esferoidal de los cuerpos en rotación, y presentó el aspecto de un mar inflamado, sin riberas ni límites. Aumentó el enfriamiento y empezó á constituirse la costra sólida, en forma de escorias y de cristales, rodeada de una atmósfera de gases luminosos y encendidos, cual hoy aparece el sol. También nuestra tierra fué, en efecto, sol con luz propia, que se apagó un día, como se apagará el que nos alumbra y anima.

Plano de minas y vías de transporte de la Zona Minera de Vizcaya. F. Baltasar de Urúburu.. 1880
   Al enfriamiento siguió la formación de las primeras rocas, el granito y las sustancias cristalinas, y la caída de inmensos diluvios, de colosales lluvias a elevada temperatura, producidas por la condensación de los vapores, que atacando y disgregando esas rocas , constituyeron en el fondo de los caldeados mares grandes depósitos de arenas y arcillas y de brillantes y satinados esquistos ó pizarras. La vida era imposible entonces, aun en su expresión más rudimentaria, por el grado de calor en que estaban las rocas, los mares y el ambiente. Realizado el primer período de solidificación de la superficie del globo, llamado azoico ó sin vida, se sucedieron después, sin cesar y al través de miles y miles de años (según Lyell, W.Thomson, Arago, Bischof, Mantell, Beaumont y otros geólogos ilustres), continuadas fases de calma y de movimiento, de evolución y de revolución, producidas por la constante lucha entre la resistencia de los materiales sólidos que se iban acumulando, y el impulso de la fuerza expansiva, que la gran temperatura interior daba á los fluidos contenidos debajo de aquéllos.

Región ferrífera de Bilbao. S. Czyszkowski, 1876 (MTIBlog)
  Estas fases aparecieron, por el orden siguiente, al surgir de entre las aguas los territorios que van indicados, y al desarrollarse sobre su superficie ó en los mares inmediatos los seres vivos respectivos, gran parte de ellos extinguidos ya, y cuyos restos fósiles determinan perfectamente las diversas épocas geológicas. Constituida una formación, venía después el momento crítico de la revolución á alterar, levantar y romper sus yacimientos, á trastornar sus condiciones  de vida y á hacer surgir nuevos elementos de constitución y configuración de la tierra, formándose, al fin, en ella ese intrincado relieve, tan vario en su esencia como en su figura, y en el cual sería imposible fijar y clasificar las épocas y la sucesión de muchos terrenos, si no contuvieran éstos sus respectivos fósiles, que son, como se ha dicho tantas veces, verdaderas medallas conmemorativas o naturales inscripciones, en las que el geólogo experto sabe leer la genealogía de las diversas comarcas de la tierra. Los períodos geológicos y las épocas, pisos ó tramos en que se dividen, llevan nombres deducidos generalmente de los países en que primeramente se estudiaron, cuyas denominaciones han de ser sustituidas, sin duda, por otras más racionales, sencillas y científicas, en cuanto la Geología, ayudada por los estudios micrográficos de las rocas, salga del período de laboriosa investigación en que hoy se encuentra.

Costa de Vizcaya: Vista desde Saltacaballos - 1926
RICARDO BECERRO DE BENGOA

Publicado el 8 de Diciembre de 1882 en la revista:

LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA

Las Minas de Somorrostro. I - 1882

LAS MINAS DE SOMORROSTRO. I - 1882
A la invicta villa de Bilbao.

A la M. N. y M. L. provincia de Vizcaya.

Somorrostro 1898
      En una templada y pintoresca vega, y al pie del monte Janeo, que, con las alturas inmediatas, la defiende de los vientos del Océano, casi en las playas mismas y en lo más septentrional de las Encartaciones de Vizcaya, se alza, rodeado de frondosas arboledas, el barrio de San Juan de Somorrostro, mirándose en las aguas del rio de su nombre, que á unos tres kilómetros más adelante se pierde en las del mar. Aquella barriada pertenece al concejo de Musquez, y éste con otros tres, forma el Ayuntamiento de Cuatro Concejos, el cual, a su vez, con el de Tres Concejos, componen el afamado valle de Somorrostro. Es decir, que un barrio humilde, que no llega a ayuntamiento, ni a concejo siquiera, ha impuesto su nombre á toda la curiosa comarca que se extiende, por el mar, desde Santurce hasta el límite de Santander, y por vegas y montes, hasta el pié de la cordillera de Galdames.


 Como dentro de este espacio se alzan las cumbres de Triano, del Cadegal, de la Orconera y Matamoros, de los Cobachos, Verdosa y el Campillo, ó sea el asiento y la zona de las grandes minas de hierro de Vizcaya, justo es que la población modesta, la patria del insigne guerrero y cronista Lope García de Salazar, cuyo palacio, capilla y torre se ven aún en aquellos campos, que ha dado nombre al valle, lo dé también á los criaderos de metal que en él se explotan.

SOMORROSTRO: Perspectiva de los grandes criaderos de La Orconera y Pueblo Nuevo de la Orconera.
  Tan grande como es hoy la fama de esta colosal industria era ayer el olvido en que vivía el rutinario laboreo de sus pobres galerías de extracción, e increíble cosa parece que, sonando ahora, como suena, su mérito en los ámbitos todos de las naciones civilizadas, apenas le dedicaran cuatro renglones, hace veinte años, los mejores tratados de geología y laboreo y explotación de Europa, a pesar de ser tan vieja su historia y de haber alimentado con sus venas la vida de centenares de ferrerías en el país vascongado y en las vecinas provincias francesas.

  Acerca de lo antiguo de su renombre, se recuerda siempre que el sabio escritor romano Gayo Plinio Segundo, gobernador de España, que murió en las playas de Pompeya, durante la gran erupción del Vesubio, el año 79 de J.-C., cita la montaña de hierro en su Historia Natural. 

Vizcaya: Mina de Ortuella
En efecto,   después de  consignar en el libro IV, cap. XX, Citerior Híspania, que :

«a Pyrena per Oceanum vasco rerum saltus : Olarso, Vardulorum oppida Morosgi, Menosca, Vesperies, Amanum portns, ubi nunc Flaviobriga colonia civitatum IX; regio Cantabororum, flumen Sada, portsu Victoria' Juliobrigensium …………………… Omnisque dicta regio a Pyrenao metallis referta auris, argenti, plumbi nigri, albique»; .

Esto es, que desde el Pirineo (están) por el Océano las selvas incultas de los vascones, Fuenterrabía, los pueblos de los guipuzcoanos, San Sebastian, Bermeo, el puerto de Castro, donde es ahora Flaviobriga, colonia de nueve ciudades, la región de- los cántabros, el rio Sanga y el puerto de Santoña, de los Juliobrigenses y que: «Toda la región dicha, desde el Pirineo (hasta el Aliño), está llena de metales de oro, plata, hierro y  plomo negro (galena) y blanco (casiterita)».

 Dice en el libro XXXIV, cap. XIX, titulado: De ferro, et ferreis metallis et dijferentia ferri:

 «Lapis hic in Cantabria nascitur, non ille magnes verus caule continua, sed sparsa bubbatione , ila apellant ………………. Metallorum omniun vena ferri largissima est. Cantabria, marítima pars, quam Oceanus alluit, mons prerupte altus, incredibile dlctu, totus ex ca materia est, ut in ambitu oceani diximus».
Es decir, que «esta piedra (semejante al hierro magnético) nace también en Cantabria, pero no aquella piedra imán verdadera, con aspereza continuada, sino con esparcido ampollamiento; así lo llaman …………

……. La vena del hierro es más larga que la de todos los metales. A la parte marítima de Cantabria, que es bañada por el Océano, hay un monte de grande aspereza y altura, y, parece cosa increíble, que todo es de esta materia, como dijimos tratando del circuito del Océano.»

 También se refiere en su obra á los criaderos de plomo de estas montañas, diciendo en el cap. XVI del citado libro, titulado: Deplumbi metallis, et albo plumbo et nigro:

«Non sit in Gallaecia nigrum, cum vicina Cantabria nigro tantum abundel: nec ex albo argento, cum fiat ex nigro.»

«En Galicia no se cria el plomo negro, mientras que es tan abundante en Cantabria: del blanco no se saca plata, y sí del negro.»

Y tan antigua como es la cita de Plinio eran, hasta hace pocos años, la manera de arrancar la vena de hierro, y su elaboración en las oleas ó ferrerías vascongadas.

Así lo indicó el entendido ingeniero belga M. Ch. Collette, en 1844, repitiéndolo también el ilustre vizcaíno D. Martin de los Heros, en su descripción de Valmaseda, en 1849. Aunque se ampliaron mucho las labores y su forma algunos años después, hacíanse de un modo irregular, a juzgar por la afirmación que apuntó el insigne geólogo Mr. de Verneuil, en 1858, en su estudio de estas regiones:

 «Le minerai est exploité en grand, a ciel ouvert, sans beuicoup d'ordre ni de méthoden ………………. On l'extrait de cavités irregulieres creusees dans les bancs calcaires redressés et qui les penetrent souvent jusqu á une grande profondeur.»

El vapor “Albía”, de Sota y Aznar
  En breve tiempo, sin embargo, desde que la diputación foral de Vizcaya construyó el ferro-carril minero de Triano, y empezaron a metodizarse las labores para arrancar todo el mineral que antes se despreciaba por no saberlo fundir; con la supresión del gran impuesto que pesaba sobre la explotación, con el vuelo inmenso que tomó la fabricación del acero Bessemer, y sobre todo, desde que ilustrados propietarios hicieron conocer fuera de España estos hierros, y respetables empresas extranjeras concurrieron al laboreo, trayendo capitales y el admirable material de trabajo que se emplea en la minería de las naciones más adelantadas, se operó en las alturas de Somorrostro una revolución asombrosa, que puso al descubierto, ante los ojos del mundo civilizado, la maravillosa riqueza de los criaderos vizcaínos.

A semejanza de todos los centros potentes de vida y de fuerza, el gran foco de actividad de estas minas irradia los efluvios de su movimiento á los horizontes que le rodean, comunicándoles inusitada y febril agitación, difundiendo la riqueza y haciendo surgir, al impulso y al amparo de ella, cuantos elementos caracterizan al progreso de los pueblos modernos.

El hierro que brota de las canteras de Triano, de los montes de Somorrostro, refleja principalmente su poder en Bilbao y en su ria. La villa invicta, que fué siempre metrópoli del comercio del Cantábrico, es ahora la residencia burocrática de cuantos trabajan y comercian en grande con las minas : a su lado viven centenares de familias, y con ellas se sostiene el creciente desarrollo que en los negocios, en la edificación y en la importancia total de tan afortunado pueblo se nota de dia en dia.

Bilbao: “Vista de la ría del Nervión” de Pablo Gonzalvo y Pérez – 1957
    Bilbao ya no cabe en el angosto espacio de sus glorias guerreras entre Begoña y Ripa, entre Miravilla y San Agustín, y se la ve extender sus brazos por ambos lados del Nervion, para ocupar en cuerpo y alma el amplio espacio del ensanche en Abando, y la estrecha pero pintoresca y aristocrática zona del campo de Volantín , cuajada de caprichosos y elegantes chalets. Allí, en aquella animada ribera, desde Bidebarrieta á la acera de la Estufa, están los escritorios del comercio, de la minería y de la industria, que sostienen hondas relaciones pecuniarias con las casas más afamadas de la banca de Europa y América, que envían sus productos á todos los puertos del continente, y que ostentan enarbolada la bandera de su matrícula do quiera que hay riqueza que demandar o recoger.

Bilbao: El puente nuevo y el viejo de San Antón.
   En los días ordinarios, tan tristes en otras ciudades del interior, agítanse sin cesar los corredores marítimos, de escritorio en escritorio y de almacén en almacén, en aquellos centros de vida mercantil, donde al lado de los anuncios españoles se leen otros, que indican a armadores y agentes de navegación; a los exportadores de vinos al por mayor; a los agentes de minas de hierro y carbones, y á otros que, por sus costumbres, su actividad y su tacto comercial, parecen haber implantado en plena Vizcaya el espíritu de los ingleses, con sus emblemas exteriores y todo.

BILBAO: Nuevo puente de hierro de San Francisco, sobre la ría, en el emplazamiento del antiguo puente colgante.
   De aquellos escritorios parten las consignaciones por miles y miles de toneladas de especiales productos, para los puertos de ambos mundos, en proporción creciente así como las importaciones. El comerciante moderno, como hombre de comodidad y de mundo, busca la vida confortable en las horas y días que se dedican al descanso, y claro está que, siendo la villa del Nervión tan rica en su movimiento comercial, ha de ser, como foco de hombres de negocios del día, ostentosa y elegante en la vida del hogar, que es donde el cerebro reposa para que se agite el corazón á sus anchas. Así es, en efecto:

Bilbao tiene en lo antiguo magníficas viviendas, pero que no pueden compararse á las que hace media docena de años se van levantando. Pasad el puente del Arenal, hacia la zona del ensanche, y veréis, en tan amplio espacio, donde se alzará la villa futura, en ambos lados de la gran avenida, suntuosas edificaciones modernas, con exquisito gusto decoradas, amplias y múltiples en sus dependencias, aisladas unas en medio de cortos jardines, unidas otras en irreprochable línea, formando anchurosas calles, ayer proyectadas y hoy en vías de cerrarse por ambos lados.

BILBAO: Puente del Arenal
  Allí hay aire, luz, horizonte, que faltan en la villa antigua ; y hacia el ensanche se moverá instintivamente el vecindario, para ocuparlo, como las hojas y las flores de las plantas, impulsadas por la fuerza de la propia conservación, buscan en lo alto y en lo despejado los rayos del sol que agitan su organismo, el gas que las nutre y fortifica, y el espacio libre en que moverse para esparcir su aroma por el ambiente. Seguid en la orilla izquierda de la ria, más allá de la calle de la Estufa, la linea del Campo de Volantín, antes tan solitaria, y veréis que han brotado, como por encanto, cien edificios nuevos, elegantes, distintos todos, verdadero álbum artístico de casas modernas á la inglesa, para una sola familia opulenta cada una, y en cuya serie han agotado los arquitectos los más caprichosos, bellos y raros modelos que la fantasía extranjera ha concebido, sin sujeción á gusto arquitectónico ni á época alguna.

  En la opuesta ribera, ante el barrio de Ripa, los trenes cargan y descargan  más allá de las hondonadas de Abandoibarra, frente á la iglesia de la República de Abando y cerca de la isleta de Uribitarte, cruzan los vaporcitos que llevan y traen á los curiosos expedicionarios de la ria, y pasan numerosas barcas repletas de géneros.  No hacen ellos solos los viajes hasta el puerto, pues mientras que por la ribera derecha corren veloces los ómnibus del tranvía de las Arenas , atestados de gente, marchan también por lo alto, sobre la ribera izquierda, los del tranvía de Santurce, al pié de las vías de comunicación y arrastre de las minas, cuyas pertenencias, las de las concesiones Arboleda, Olaveaga y Vitoria, por ejemplo, llegan casi hasta la misma orilla. La caridad alzó en estos términos el suntuoso hospicio de San Mames, que se destaca en el horizonte con su severa mole; y el cariño de los extranjeros a su patria y á sus creencias propias escogió un solitario y poético lugar, cubierto de frondosa vegetación, para cementerio en aquella ribera, donde mansas las ondas vienen á tocar casi en las sepulturas, para llevar hasta las lejanas costas las lágrimas de los que allí suspiran por los que ya no las volverán á ver.

BILBAO: Muelles del Arenal y Sendeja.
   En las faldas de la montaña de enfrente se alza Deusto con su iglesia, rodeada también de casas de campo, y en la misma gran revuelta que hace el rio se extiende el animado y pintoresco caserío de Olaveaga, con su doble dilatada línea de blancas edificaciones, mirándose en las aguas, con sus numerosos buques y su perpetua animación. El horizonte parece que se estrecha al avanzar hacia la famosa montaña de Banderas, donde la ría ha sufrido un corte desviación para rectificar su curso, donde trabajan colosales dragas, y en cuya opuesta orilla el viajero distingue y mira con curiosidad muy legítima la extraña forma y movimiento del tranvía minero aéreo, que baja á la ribera desde la mina Primitiva, perteneciente al sistema Hodgson, y de propiedad de la casa del mismo nombre. En aquel lado están el barrio de Zorroza, la Cordelería y la notable fábrica de refinación de petróleo de los Sres. Fourcade y Gurtubay. Por detras de esta última avanza el rio Cadagua á unirse á la ria, frente al monte Cabras.

Luchana: Puente de Luchana y el monte Banderas
Al hallarse en este punto el viajero, lucha sin querer entre dos emociones : entre el recuerdo que evocan aquellas ásperas rocas alzadas sobre el histórico puente de Luchana, testigo de los titánicos combates sostenidos por Espartero y sus tropas, para la liberación de Bilbao, en la primera guerra civil, y la contemplación del admirable movimiento que la industria minera ha implantado en la ribera izquierda, con los muelles-cargaderos, las vías férreas y las fábricas de fundición. Al pasar la revuelta del monte Cabras os creeríais en las cercanías de Liverpool ó de Baltimore. El humo que despiden las colosales chimeneas de los altos hornos de la fábrica de fundición de Nuestra Señora del Carmen, propiedad de los señores Ibarra Hermanos, y la de San Francisco del Desierto, del Sr. Marqués de Múdela, separadas por el rio Galindo y por una montañita cubierta de hermosa vegetación, inunda el horizonte y pasa y se confunde por entre un centenar de mástiles y gallardetes, con los blancos penachos de vapor que dejan escapar los buques á la carga, y con los que despiden las locomotoras, asomadas á los terraplenes ó vías, que conducen a los elevados y oscuros cargaderos, donde se recibe el rico y abundantísimo envío de las minas de hierro.

LUCHANA: Cargaderos de la “Sociedad Orconera

Pasado el rio Galindo, se ven los cinco cargaderos de la Sociedad Orconera Iron Ore, perpendiculares al curso de la ria, construidos de madera y con sus puentes ó avances levadizos, que se alzan para que entren á la carga los vapores respectivos. Comprenden entre todos una línea de ribera de 418 pies ingleses, y sus plataformas están á 20 pies y 2 pulgadas de altura sobre el nivel de la pleamar.
 A unos 300 metros más adelante de esta instalación se ven los cargaderos de la Sociedad Franco-Belga, donde termina su ferro-carril de Las Conchas. Son tres, perpendiculares también á la ria, de los cuales funcionan  dos; ocupan una línea de 275 pies ingleses, y sus plataformas se alzan á 11 metros del nivel medio de las aguas. Entre estos cargaderos y los anteriores está el de El Regato, que no funciona.

BARACALDO: Fábrica de El Carmen de la Sociedad de Altos Hornos de Hierros y Aceros.
 La gran fábrica del Carmen, que describiré después, ha constituido en torno suyo un verdadero pueblo, para la vida y servicio de los 800 obreros que sostiene. Ni de la histórica torre de Luchana, célebre mansión de los Condestables Velascos de Burgos en las pasadas centurias, ni del convento de San Nicolás del Desierto, que con burlona musa describió, desterrado en él, el insigne fabulista Samaniego, se acuerda ya nadie en estos sitios, al hallarse envuelto en tan febril movimiento industrial, vivo reflejo de la incomparable vida de paz y de trabajo, que tanta grandeza da a las naciones modernas. Después de la del Carmen se ve la de San Francisco, con gran actividad también y con gran producción, y allí mismo se distinguen los cargaderos del ferro-carril de Triano, en los que los vagones no se abren por el fondo, sino por el lado de la ría, y que constituyen el sistema más sencillo y de mejores resultados de todos. Los cargaderos son cinco, de ellos tres viejos y dos nuevos, de una altura de 6 metros sobre el nivel medio de las aguas.

BARACALDO: Fabrica de  Hierros del Excmo. Marqués de Mudela, en El Desierto.

 Ante la vega del Desierto se alza, en la orilla derecha, la curiosa roca traquítica de Axpe, con sus canteras y su fortín en la cima. También aquí la ria se rectifica, formando frente á Sestao y á su concurrida playa, el muelle de la Venerita, donde hay anclados siempre numerosos buques extranjeros, que esperan turno para llenarse de hierro. Tan abrupto como es el paisaje al pié de Axpe, es pintoresco y rico de color y vida en la opuesta ribera, donde, detrás de los grupos de mástiles, se extienden las arboledas y caseríos de Sestao, las alturas de Baracaldo y los vallecitos del Galindo, punto en que estaban antes los pobres embarcaderos de la vena de Somorrostro. Más allá de Sestao se ven los del ferro-carril de Galdames, de la Compañía Bilbao Iron Ore, consistentes en un muelle de 902 pies de longitud, paralelo á la ría, con cuatro muelles ó cargaderos salientes, de 10 metros de altura. 

SESTAO: Vista de la fábrica “La Vizcaya”
   Pasando el peñasco del Fraile y el arroyo de Urondo ó de Udia, se abre en la ribera derecha la vega de Lamiaco; al pié de las colinas de Lejona y ya frente á Portugalete y á los altos de San Roque "y de Campanzar, á un paso del anchuroso Océano y de la peligrosa y combatida barra, se extienden las Arenas, con sus bonitos y múltiples edificios, con su animación característica, con sus muelles azotados por las olas, y con los elegantes palacios, chalets de los señores Solaegui y García, desde donde la línea de la playa, al terminar la ría con una anchura de 160 metros por 8 de fondo, cambia hacia el NE. por el arenal de Güecho hacia la punta de Begoña y el pueblo de Algorta.

La Playa de Las Arenas. - 1885
  Ved cómo ostenta Portugalete la vieja el moderno boulevard-muelle, verdadera avenida de hermosos palacios, entre los cuales descuellan los que se deben á la opulencia de la Sra. Viuda de Epalza. El viajero que se detenga en aquella elegante azotea marítima verá entrar, en las horas oportunas, una extensa fila de buques de todas las naciones, que vienen á rendir tributo á las minas de hierro de Vizcaya para sostener la riqueza de sus puertos y fábricas respectivas, y que han hecho de Bilbao el primer puerto de España, por el número de toneladas que suman las embarcaciones en él ancladas durante un año. Este número crecerá, sin duda, en cuanto se terminen las grandes obras de la barra, cuyos avances se contemplan desde Portugalete.

Portugalete: El muelle de Hierro en construcción. - 1882

RICARDO BECERRO DE BENGOA.

Publicado el 15 de Noviembre de 1882 en la revista:

LA ILUSTRACIÓN ESPAÑOLA Y AMERICANA


----------------------

Obra original perteneciente a los fondos bibliográficos de la Biblioteca Nacional de España.